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En esta investigación la CICIG concluyó que dirigentes del Partido Unionista (PU) actuando desde dentro de la Municipalidad de Guatemala y con cargos en esa dependencia, de manera conjunta con personal operativo municipal, conformaron un grupo que de forma organizada y sistemática -desde los años 2011 hasta 2015- llevó adelante los planes y estrategias concebidos para generar o incrementar la militancia o simpatía con el Partido Unionista y su caudal de votos. Todo este esfuerzo fue sostenido durante años en favor del partido y del alcalde Álvaro Enrique Arzú Irigoyen, quien buscaba asegurar su triunfo electoral en las elecciones de los años 2011 y 2015.

Para financiar los gastos del partido, así como otras actividades proselitistas se utilizaron fondos públicos del Fideicomiso de Apoyo a la Planificación Urbana –FAPU- con el que se sufragaban actividades continuas de promoción con fines electorales, pretendiendo perpetuar en la comuna capitalina al partido político Unionista y la administración de Álvaro Enrique Arzú Irigoyen. Esto por medio de dos operaciones denominados: “plan hormiga” que consistió en convertir a cada uno de los trabajadores municipales un captador de votos; y “plan 8”, diseñado para que, a través de actividades varias (convivencias, capacitaciones, y similares) al interior de la Municipalidad de Guatemala, se captaran los votos de los trabajadores en favor del PU.

El primer plan se ejecutó desde 2011 a 2015; el segundo, durante los 8 meses anteriores a la contienda electoral 2015. En esta investigación también se detecto un rol activo del alcalde electo para el periodo 2020-2024, Ricardo Quiñonez, del Partido Unionista.

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