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“Hemos sufrido todos, no solo los médicos”, Dania Hernández

Dania Hernández, la pediatra que capitanea el barco llamado hospital temporal Parque de la Industria, intenta ampliar la capacidad de ese centro aprovechando que la curva de contagios de Covid-19 ha dado tregua. El reto es evitar que la próxima ola provoque una crisis interna como la que obligó a cerrar las puertas el hospital de campaña en septiembre. 


“Cuando me nombraron al frente de este Hospital que todavía ni existía, pensé que solo estaría acá tres meses, pero ya vamos para dos años”, dice la doctora Dania Hernández sentada en su pequeña oficina  ubicada en el Salón Guatemala del Parque de la Industria, entre risas que se pierden detrás de su mascarilla. Hernández, pediatra especializada en neonatología, a sus 36 años se encontró frente al reto más grande de su carrera: dirigir el hospital de campaña que en teoría debe atender tantos casos de Covid-19 como pueda para aliviar a los débiles y saturados hospitales de la red nacional.

El personal médico del Parque de la Industria vivió días oscuros en agosto, cuando se registraban entre 14 a 16 muertes diarias por COVID-19. Como recuerda Hernández, hubo una jornada de 22 decesos, solo un médico para cada 15 pacientes, donde incluso ni la morgue se daba abasto. Colapsaron y cerraron sus puertas del 1 al 29 de septiembre.

A tres meses de finalizar el 2021, este hospital ha utilizado Q 194 millones para su funcionamiento y tienen otros Q104 millones asignados pendientes de ejecutar, pero gran parte de este monto será para pagar los salarios de octubre a diciembre de los 783 trabajadores que conforman el personal médico. 

El 12 de octubre, en un recorrido en diferentes áreas de este centro asistencial, encontramos una efímera calma: solo hay 34 pacientes ingresados, todos en el intensivo. Pero con el fin de año a las puertas, el Ministerio de Salúd Pública y Asistencia Social (MPSAS), espera una nueva ola de contagios que iniciará la segunda o tercera semana de noviembre. 

En una entrevista dentro del hospital, la directora Hernández contó que planea habilitar 50 camas más para pacientes graves para hacerle frente a la ola en camino y no colapsar de nuevo. Para que su plan funcione, explica que necesita contratar el personal médico para hacer funcionar la ampliación ya está en construcción, aunque sin fecha para que comience a funcionar.

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“Hemos tenido que aprender a manejar emociones para soportar una carga alta de estrés en momentos en que física y moralmente hay un desgaste notable”, Dania Hernández, directora del hospital temporal Parque de la Industria. 

P- El Hospital Parque de la Industria que usted dirige abrió hace más de 500 días. ¿Cuáles son las principales enseñanzas que ha obtenido a nivel personal y profesional?

R- Dirigir un hospital desde cero y tener la experiencia de montar algo que no existía en poco tiempo ha significado desarrollar nuevas capacidades administrativas y de gestión que antes no conocía. Hemos tenido que aprender a manejar emociones para soportar una carga alta de estrés en momentos en que física y moralmente hay un desgaste notable. Pero el hospital no para, siguen viniendo pacientes y tenemos que darlo todo. 

P- La pandemia ha sido impredecible, inicialmente usted pensaba que estaría frente a este hospital temporal tres meses. ¿Se ve usted al frente de este centro por más tiempo o tiene otros planes? 

R- Bueno, a estas alturas creo que lo más difícil ya lo hemos superado. Estamos mejor organizados y tenemos una mejor plantilla de personal humano. Aunque seguimos luchando por insumos y medicamentos, creo que ya superada la etapa de montaje. Aún me veo acá, no se cuanto tiempo pero, de momento, no tengo planes de retirarme a corto plazo, quiero ver los resultados de este equipo de trabajo. 

P- Muchas veces el personal de este hospital salió a exigir pagos salariales, denunciar problemas de contratación, deficiencia de insumos… pese a ello la mayoría sigue laborando acá, ¿cómo está el ánimo del personal médico? 

R- Estos temas no los viven solos los médicos, estos temas los vivimos todos como equipo de trabajo. El hecho de no ser una unidad ejecutora sino depender administrativamente del Ministerio de Salud central genera atrasos, es una burocracia que se sale de nuestras manos. Hemos sufrido todos, no solo los médicos: el personal administrativo, el personal paramédico, las otras disciplinas. He luchado para que se mantengan los honorarios pactados al inicio de la pandemia, no ha sido fácil porque acá los sueldos están por encima del resto de la red hospitalaria y obviamente el mayor de nuestros gastos es el recurso humano y sin recurso humano este hospital no funciona. 

P- En agosto en las redes se viralizaron  imágenes de pacientes tirados en el suelo, ellos estaban esperando a que alguien falleciera o se recuperara para obtener una cama. En esos dos meses ¿Qué han hecho para evitar que los enfermos estén tirados en el piso? 

R- Lo primero, lamentablemente, fue tener que tomar la decisión de no recibir pacientes, de salir y decir: no tenemos más espacio, que no era lo que queríamos hacer. Sin embargo, vimos colapsada la capacidad de nuestros insumos y las camas instaladas. Sobrepasamos nuestra capacidad en un 50 por ciento.  Llegamos a tener 400 pacientes, de estos un 70 por ciento eran graves cuando solo teníamos 300 camas habilitadas. Tuvimos que pedir apoyo al resto de la red hospitalaria, gracias a Dios el cierre coincidió con una baja de casos positivos en el país. La primera medida fue el apoyo de la Brigada Médica Cubana, para redoblar fuerzas, porque los médicos ya estaban muy cansados, a pesar de que ellos turnan 24 horas cada cuatro días. También habilitamos 30 camas más dentro de los espacios ya instalados, y se está trabajando una ampliación de 50 camas de intensivo que se tiene estimado terminar la primera fase el 31 de octubre.

P- ¿Estos cambios serán suficientes para que no tengan que cerrar el hospital otra vez? 

R- Yo estoy habilitando camas, esa es mi responsabilidad y lanzar convocatorias, porque más espacios significa que necesitamos más recurso humano, nos ha tomado un año llegar a tener esta cantidad de recurso humano. Creo que hay menos miedo a la enfermedad que al principio de la pandemia, yo esperaría que eso nos permita contratar personal que se necesita para las nuevas camas lo más rápido posible. La ayuda de la Brigada Médica Cubana es fundamental pero no para atender los 50 espacios nuevos que tendrémos. 


P- Cuando inició la pandemia, el presidente Giammattei dijo que el Parque de la Industria sería el más grande y con capacidad de 3,000 camas de intensivo, pero esto nunca pasó. En los 18 meses que llevamos de pandemia ¿Cuánto han podido ampliar su capacidad realmente? 

R- No tiene sentido hablar de 3 mil camas si no tengo recurso humano disponible, tendría que juntar a todos los médicos del país para atender esas camas. Cuando el hospital abrió teníamos solo el pabellón COVID-1 que tenía capacidad para 130 camas, ahora tiene 170. Luego se habilitó el intensivo tres meses después de la apertura, con 46 camas, posteriormente se abrió COVID-2, con otras 143 camas. Ahora tenemos 330 camas, más la ampliación. Repito que realmente no tiene sentido tener 3 mil camas si no hay recurso humano disponible. 

P- ¿Cuánto personal hay en el hospital? ¿cómo se desglosa? 

R- Actualmente tenemos 783 trabajadores en activo, 169 son del área operativa y personal administrativo y otros 605 entre médicos de todas las especialidades y enfermería, hay 15 delegados del Hospital de Villanueva, dos médicos que están realizado su Ejercicio Profesional Supervisado (EPS) y hace tres semanas se unieron 10 médicos de la brigada médica cubana. 

P- ¿En qué área hay deficiencia de personal? 

R- Tenemos una alta rotación en enfermería, es un recurso humano que rota, es algo que pasa en toda la red hospitalaria, cambian de lugar de trabajo constantemente. Tenemos una brecha de 50 enfermeras y enfermeros, es probable que a fin de año algunos médicos generales presenten oposiciones para optar por una especialidad, pero esperamos cubrir esas bajas en enero con la nueva promoción de médicos recién graduados. 

P- En julio el MSPAS redujo Q195 millones al presupuesto de los hospitales temporales de COVID-19 ¿Esa reducción presupuestaria ha repercutido en el funcionamiento del Parque de la Industria? 

R- Nosotros particularmente, no sentimos esa reducción, porque no nos dieron un presupuesto para este año, sobre la marcha nos han ido inyectando presupuesto. A los otros hospitales les dan un techo presupuestario anual y por eso sintieron el recorte. La última modificación fue de Q48 millones que nos permitió hacer la contratación de personal de junio a diciembre. Lo que sí nos está afectando, es el tema de medicamentos y material médico quirúrgico, porque nos han tenido que ir dando conforme el ministerio hace adecuaciones presupuestarias, en este momento tendríamos Q220 millones para compras que se nos asignó con la nueva Ley de Emergencia para la atención de la Pandemia.

P- ¿Qué medicamentos e insumos han escaseado? 

En los últimos meses hemos estado cortos de antibióticos y sedantes, porque aún estando en contrato abierto los proveedores no han tenido disponibilidad, nos han dejando desiertas todas las compras de cefepime y meropenem, a pesar de que se han intentado hacer compras directas con bajas cuantías, ni eso han tenido posibilidad de ingresar. También hemos estado cortos de anticoagulantes de bajo peso molecular.

En equipo de protección personal estamos bien, este tipo de material estuvo en contrato abierto hasta octubre, por lo tanto hemos estado abastecidos todo el año, quizás las mascarillas KN95 siempre se escasean un poco pero hemos tenido, otros insumos como catéteres, jeringas, soluciones salinas y agua trelistrilada ha sido complejo que nos despachen los proveedores”.  

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“La ayuda de la Brigada Médica Cubana es fundamental pero no para atender los 50 espacios nuevos que tendrémos”, explica Dania Hernández, directora del hospital Parque de la Industria.

P- El Hospital tiene un área de encomiendas, hace unos días vimos a una persona entregando  un aparato llamado Respirex, porque un médico se lo pidió para un paciente. ¿Qué tipo de medicamentos o insumos han pedido a las familias?

R- En medio de la crisis más fuerte (agosto 2021) tuvimos que pedir a los familiares medicamentos de sedación y anestesia, que era lo más escaso en toda la red hospitalaria. Con la reducción de pacientes en este último mes, no hemos tenido que pedir mucho, solo insumos de uso muy específico de cada paciente, el respirex es para ejercicios respiratorios, no es una asistencia respiratoria como tal, los pacientes se lo llevan a su casa cuando son egresados. Si tenemos un paciente que necesita una asistencia especial o medicamentos de alta gama es mejor hacer una referencia al hospital que lo pueda atender antes de pedir a las familias que lo compren. 

P- ¿Se sienten preparados para afrontar el 2022, se ha hablado con las autoridades cuánto tiempo más seguirá funcionando el hospital temporal? 

R- Nadie ha podido decir con certeza cuánto tiempo estará abierto este hospital, porque cuando creemos que la ola bajó, esto vuelve a tener un repunte y somos uno de los hospitales que más pacientes atiende, un tiempo estimado de cuánto tiempo vamos a estar acá es desconocido, de hecho muchos países han tenido nuevas olas  pese a tener buenos porcentajes de vacunación.

P- En la ciudad de Guatemala está el más alto porcentaje de personas vacunadas y pareciera que muchos se han relajado y se vive como si la pandemia fuese cosa del pasado, usted que vive a diario con la enfermedad de la COVID-19 ¿Qué le diría a estas personas? 

R- Tenemos que aprender a vivir con esta enfermedad (…) es importante vacunarse, vacunarse disminuye el riesgo de necesitar ser hospitalizado o morir por esta enfermedad, se deben continuar con las medidas sanitarias y esto va tener que continuar por un largo tiempo. La inmunización es importante no solo para la COVID-19, también contra la influenza, porque tememos que para fin de año tengamos un aumento de casos de ambas enfermedades.

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