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Ilustración del podcast Las enemigas de la copresidenta Rosario Murillo
20 mins de lectura

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PODCAST | Las enemigas de la copresidenta Rosario Murillo

Este podcast forma parte de #DesAutorizadas, un especial transfronterizo y multimedia que narra cómo el retroceso democrático impacta en las mujeres de cinco países de Centroamérica.Una alianza de Revista Fáctum desde El Salvador, Contra Corriente desde Honduras, Divergentes desde Nicaragua, Las Indomables, desde Panamá y No Ficción desde Guatemala, con el apoyo de Free Press Unlimited.

Locución: Franklin Villavicencio / Edición: Las Indomables

Transcripción:

Tamara | El mecanismo de tortura que utiliza Rosario y Daniel Ortega en El Chipote es el de doblegar el cuerpo, el alma y el espíritu a punta de tortura psicológica.

Franklin Villavicencio | Ella es Tamara Dávila, activista política, feminista e integrante del partido Unamos y la organización opositora Unidad Nacional Azul y Blanco. Anteriormente, Unamos se llamaba Movimiento Renovador Sandinista. Nació, digamos, de una incisión del Frente Sandinista de Liberación Nacional, el eterno partido de Ortega y Murillo. 

Tamara | Yo estuve presa durante un año y ocho meses, casi exactamente esa cantidad de tiempo en la Dirección de Auxilio Judicial, mejor conocida como El Chipote.

Franklin | Una cárcel de máxima seguridad que el régimen ha utilizado para confinar a presos políticos como ella.

Tamara | Yo fui secuestrada y puesta en ese lugar el 12 de junio del 2021 y fui liberada el 9 de febrero del 2023, en esa operación de los 222. Durante ese tiempo, desde el día 1 en que fui llevada a ese lugar, fui puesta, digamos, en una celda sola, en una celda sola durante un año y dos meses.

Franklin | Tamara relata todo esto vía llamada telefónica, desde un destierro impuesto por la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo en Estados Unidos. Cuando mencionó que fue parte de “esa operación de los 222” se refería al siguiente hecho: El 9 de febrero del 2023, los mandatarios sandinistas desterraron a estos reos de conciencia, luego de que una parte de ellos fueron procesados por traición a la patria. Mientras iban en un avión hacia Estados Unidos, el régimen los despojó de su nacionalidad.

Franklin | Bienvenidas y bienvenidos al podcast de DES-AUTORIZADAS, un especial de periodismo multimedia que cuenta los retrocesos democráticos en Centroamérica y su impacto en las mujeres, con el apoyo de Free Press Unlimited. Mi nombre es Franklin Villavicencio y soy periodista del medio Divergentes. Esta es la historia de Nicaragua. 

Franklin | Al inicio de este episodio, Tamara menciona una frase que describe muy bien las condiciones en las estaban las presas políticas del régimen. Todos los testimonios de ellas apuntan que la dictadura quería quebrarlas. Esto quedó evidenciado, por ejemplo, cuando los funcionarios de la cárcel utilizaban sus maternidades como mecanismos de tortura psicológica, o cuando les prohibían expresiones de ternura y cariño por parte de sus familiares.

Oviedo | Al inicio, mi mamá quería comunicarse conmigo y quería saber cómo estaba. Quería que yo sintiera que ella estaba ahí presente conmigo.

Franklin | Ella es María del Socorro Oviedo, otras de las presas políticas encarceladas en El Chipote por la dictadura. 

Oviedo | Y ella empezó a bordarme corazones en los calzones, en los bloomer y en los top que usábamos y me perfumaba la ropa con el perfume de mi hija, con la de mi hijo, con la de mi ex pareja.

Franklin | Antes de ser apresada, María Oviedo se dedicaba a defender a presos políticos acusados por la dictadura, sin saber que ella se convertiría en una de ellos. Hasta junio de 2018, trabajó como una fiscal del Ministerio Público sandinista. Renunció porque le pidieron acusar a un grupo de defensores de derechos humanos.

Oviedo | Entonces, mi toalla llegaba con un perfume, yo podía identificar el olor de mi familia, entonces eso para mí era tan importante.

Franklin | Era importante porque esos olores le unían un poco al recuerdo de su familia en medio de aquel terrible encierro. Era una muestra de que estaban con ella hasta el final, pasara lo que pasara. 

Oviedo | Cuando me ponía un corazón en un bloomer, sabía que ella lo tejió y por eso yo daba por asumido de que estaba bien entonces, que no estaba sufriendo, que estaba queriéndome dar afecto. Aún así, en esta circunstancia.

Franklin | Pero estas muestras de cariño no pasarían indiferentes a la crueldad que el régimen impuso a lo largo de su encierro a las presas políticas. 

Oviedo | Me cortaban los corazones con una tijera y me dejaban el hoyo en los calzones, Bueno en el blumer y en el top me lo quitaban, me los arrancaban y me destruían la ropa, pues, donde estaba el corazón. Las toallas no me las pasaban ahí nomás cuando llegaban, entonces de tal forma que el perfume se disipaba, quedaba un poco de perfume, pero era bastante imperceptible porque me dejaban en el aire las toallas, supongo yo.

Franklin | La ropa era entregada una vez a la semana, y siempre sucedía lo mismo. De alguna forma, los carceleros de El Chipote supieron que este acto de ternura renovaba las fuerzas de María Oviedo.

Oviedo | Entonces ellos identificaron que eso a mí me ayudaba mucho a sobrellevar en prisión y yo creo que eso lo utilizaron pues para una forma de castigo.

Franklin | Luego, estaban los interrogatorios. Los presos políticos de El Chipote eran llevados a una oficina alfombrada y con aire acondicionado, cuya temperatura era regulada al gusto del inquisidor. Casi siempre, el cuarto estaba helado. Muy helado en comparación al calor que hacía dentro de las celdas. Cuando las mujeres con hijos menores de edad eran llevadas acá, casi siempre les decían que eran unas malas madres. Así lo recuerda Tamara:

Tamara | Fueron insidiosos en eso de como vos andás en política y andás en la calle, si tenés una niña menor de edad, esto vos te lo buscaste vos debería de estar cuidándola y de no estar. ¿Me explico? Es decir, cuestionando mi rol como madre, pero además cuestionando mi decisión de ser y participar activamente en la política de mi país.

Franklin | Suyén Barahona, quien es madre de un niño de 6 años, y fue encarcelada por el régimen en el mismo mes que Tamara, también recibió torturas psicológicas por su maternidad. Ambas forman parte de la misma organización política de la que escucharon al inicio: la Unión Democrática Nicaragüense, Unamos, un partido que decidió sacudirse de su pasado sandinista cuando cambió su nombre que hacía alusión a Sandino, la máxima figura de dicha ideología. 

Franklin | Aquí hay que hacer un paréntesis muy importante. La mayoría de las integrantes de Unamos vienen de un pasado sandinista, como los actuales líderes de la dictadura nicaragüense. Sus padres, o miembros de la familia pertenecieron a la revolución que llevaron a cabo los rebeldes, contra la dictadura de la familia Somoza en Nicaragua en el siglo pasado. Esto podría explicar el trato hacia ellas; no solo son consideradas como opositoras, sino como traidoras a –entre comillas– los ideales del sandinismo original. Esta es Suyén, nuevamente.

Suyen | Mucha alusión a que yo por andar protestando, de andar metiéndome en política y en estos asuntos, pues ahora estaba separada de mi hijo.

Franklin | Durante 561 días, los carceleros no permitieron que Suyen pudiera hacer una videollamada con su pequeño, exiliado junto a su padre en Estados Unidos. Por su parte, Tamara, tras 14 meses de incomunicación, hizo una huelga de hambre de cinco días como método de presión para tener una visita de su niña. Lo consiguió pero su cuerpo sufrió: llegó a pesar 90 libras. Entró en desnutrición.  

Tamara | Quienes teníamos hijos e hijas menores de edad, la saña fue particular. No nos permitían ni siquiera recibir dibujos y ya no sea fotos ni nada, y en el caso de las mujeres, de las tres madres que estuvimos en El Chipote, que somos María Oviedo, que tiene un niño menor de edad, Suyen Barahona, que está en las mismas condiciones y yo no nos permitieron ver a nuestros hijos, en mi caso hasta un año y dos meses después.

Franklin | En todo este proceso, hubo una saña particular hacia una de las reas de conciencia que, además de misoginia, significó discriminación de género. 

Dora | A mí me tenía en la galería de los Hombres, la celda número uno de la Galería de los Hombres, que era la galería más larga.

Franklin | Ella es Dora María Téllez, la mítica comandante Dos de la revolución sandinista, quien fue recluida en el pabellón de varones solo por su orientación sexual. Dora es una de las leyendas vivas de la lucha sandinista contra la dictadura de Somoza. La comandante Dos participó en la toma al Palacio Nacional de Managua el 22 de agosto de 1978. En el asalto encerraron a legisladores somocistas, hasta negociar su liberación con Somoza, quien a cambio liberó a presos políticos y accedió a emitir un mensaje de la guerrilla por la radio. 

Dora | Hay un odio a las mujeres, pero no a cualquier mujer, porque ellas nos odia a nosotras por lo que somos, porque luchamos, porque denunciamos, porque los enfrentamos, porque no nos doblegan, porque no nos rendimos, ellos nos odian por lo que somos como mujeres. Mujeres en el sentido, digamos, profundo de la palabra y enfrentadas a ellos. Entonces ellos jugaron al tema de que nos iban a hacer arrodillarnos, que nos iban a quebrar.

Franklin | Dora María Téllez no tiene reparos en señalar quiénes son los que odian a las mujeres en Nicaragua: Daniel Ortega y, en especial, Rosario Murillo. Desde la llegada al poder de la pareja sandinista, en 2006, existe un patrón de ataques hacia las organizaciones feministas y hacia defensoras de derechos humanos. 

Franklin | Pero, uno puede llegar a preguntarse de dónde viene eso. ¿Por qué tanto odio hacia las mujeres? Para responder a ello tenemos que viajar 25 años atrás, a uno de los hechos que definió completamente a la dupla dictatorial que manda en Nicaragua. 

RECURSO: Que el día de hoy he decidido hacer público que voy a emprender un proceso judicial contra Daniel Ortega.

Franklin | 1998 fue uno de los años más críticos para la familia Ortega-Murillo. Durante ese año, Zoilamérica Narváez Murillo, hija de Rosario Murillo e hijastra del líder sandinista Daniel Ortega, denunció a su padrastro por abuso sexual. Esta denuncia puso en riesgo la carrera política de Ortega, y lo acercó peligrosamente al abismo, pero además reconfiguró las dinámicas familiares y las relaciones políticas entre el líder y su esposa. Ella, a través de su lealtad a su esposo por encima de su hija, se convirtió en el binomio. Con el paso de las décadas, él le cedería parte de su figura y poder a Rosario, hasta repartir la presidencia del país en dos.

RECURSO: Yo he sido abusada y agredida en todas las dimensiones, he sido agredida psicológica, física y sexualmente y también he sido agredida desde una posición de poder.

Franklin | Desde que Zoilamérica pronunció esas palabras, haciendo pública su denuncia  de abuso sexual, inició para ella un verdadero infierno. 

Franklin | A Zoilamérica le prohibieron trabajar, tener reuniones públicas y hablar con otros acerca de su caso. Fue silenciada y amenazada por el poder político implacable que se ejerce en los países gobernados por caudillos. Las presiones aumentaron aún más después de que Ortega regresara a la presidencia en 2006, especialmente por parte de su propia madre. A medida que los años pasaban, la Primera Dama ganaba más preponderancia en el partido político de su esposo y en el Gobierno, hasta que en 2017 Ortega la nombró vicepresidenta, luego de unas elecciones plagadas de irregularidades. Y con ese cargo, quedó en la primera línea de sucesión constitucional del poder.

Franklin | Zoilamérica dirigía la Fundación Centro de Estudios Internacionales, una oenegé que la primera dama -su propia madre- asfixió económicamente: le prohibieron a los Gobiernos, como el de Noruega, proveer a la organización cooperación internacional. 

Zoilamérica | Yo por mucho tiempo no pude hacer activismo porque tenía más que mi propia voz, porque tenía que dedicarme a sobrevivir. Esto es exactamente el modus operandi y además quitarte la dignidad y que la incertidumbre te venza.

Franklin | Esa es la voz de Zoilamérica, desde su exilio en Costa Rica. Lleva diez años de estar en dicho país, tras haber sufrido toda una persecución en su contra que se agudizó con la llegada nuevamente al poder de Ortega y Murillo. 

Zoilamérica | Yo viví distintos tipos de persecución, pero en el 2012 y 2013 empezó toda una serie de campañas para asfixiar económicamente y perseguir a los líderes que trabajaban conmigo en la oenegé. 

Franklin | Incluso, el régimen llegó a capturar y a deportar al hombre que en aquel entonces era su pareja, el boliviano Carlos Ariñez Castel. La Policía Nacional ejecutó un arresto violento, en presencia de ella y su hijo. 

Zoilamérica | Sumado a eso, otras amenazas que implicaban mantener mi casa rodeada de policías pues ya me llevó a salir de Nicaragua.

Franklin | La desaparición de Ariñez dejó a Zoilamérica preocupada y desorientada. Sin saber a dónde se lo habían llevado, decidió ir en busca de respuestas a la sede de Migración y Extranjería. Su llegada no pasó desapercibida, ya que la prensa local se percató de la presencia de la hijastra del líder sandinista. Preguntaba por Ariñez, pero nadie le daba respuesta alguna. De repente un guardia recibió una orden a través del walkie-talkie.

Zoilamérica | Me dijeron que me tenía que retirar inmediatamente. Entonces, empezaron a empujarme y mientras me empujaban, yo caí al piso y me decían “son órdenes de su mamá, por favor, colabore, que así no la tenemos que sacar o la tenemos que sacar a como sea, a golpes o como sea”. 

Franklin | Mientras esto pasaba, su hijo gritaba al presenciar la escena. Le gritaba a los oficiales “no le peguen, no le peguen”. 

Zoilamérica | Fue una escena muy difícil porque no era el golpe del policía, sino fue un momento para mí de darme cuenta que ella podía cruzar un límite, como era el respeto a mi propia vida y el daño que yo podía hacerle a mis hijos si a mí me pasaba algo en esas condiciones. 

Franklin | Para Zoilamérica existe una relación entre lo que ella vivió y lo que vivieron las presas políticas. Todo se reduce a un manejo cruel del poder. 

Zoilamérica | Por desgracia, mi madre tuvo que utilizar, digamos, muchas formas de agresión primero conmigo y que hoy luego son las mismas formas de agresión que yo veo hacia las demás personas. 

Zoilamérica | Creo que ella siempre trata de identificar la vulnerabilidad y en las mujeres, ella por ella misma, sabe encontrar qué es lo que más te puede afectar y que es lo que más te puede doler. 

Franklin | Aunque le cuesta reconocerlo, porque dice que puede sonar a justificación, Zoilamérica tiene una teoría: su madre tiene un serio conflicto con ser mujer, y parte de la violencia que ella ejerce, también la vivió. 

Zoilamérica | Precisamente con ese manejo de lo más cruel diría yo, de lo que representa para una mujer, sus hijos, su familia, el temor hacia la pareja, la culpabilidad… es todo una serie de elementos de violencia psicológica, pero fundamentados en temas de la esencia de lo femenino. Es muy particular porque yo creería que muchas de esas formas, en algún momento, muchas de esas cosas, en algún momento ella las vivió y hoy ella lo vuelve más sofisticado para expresarlo hacia otras personas.

Franklin | “Saña” es una palabra que todas las mujeres atropelladas por la vicepresidenta Murillo y Ortega repiten. No sólo para las integrantes encarceladas de Unamos, sino para todo el movimiento de mujeres. Hay consenso en que el origen de ese rencor es 1998, cuando las feministas –muchas de ellas sandinistas que participaron en la Revolución, y ahora desterradas– acompañaron a Zoilamérica en su denuncia de violación.

Blandón | Nunca ha sido fácil, pero ahora estamos en uno de los momentos desde los 80 hasta nuestros días probablemente este es el peor momento que vive el movimiento feminista nicaragüense.

Franklin | Ella es María Teresa Blandón, una líder feminista que fue desterrada en julio de 2022 por el régimen. La organización que dirigía, el Movimiento Feminista La Corriente, fue cancelado y confiscado. Para Blandón el deterioro institucional se remonta al inicio de los 2000, pero todo empeoró con la llegada de Ortega al poder en el 2006. 

Blandón | La marca sexista y misógina y autoritaria y utilitaria ha estado como una constante en la historia del Frente Sandinista y se reforzó digamos ahora con el retorno de Ortega, porque además ya tenían una… vamos a decir, tenían un marcado anti feminismo.

Franklin | Cuando Ortega llegó al poder, gracias en parte a un pacto realizado con el expresidente Arnoldo Alemán, con quien acordó rebajar el techo para ser electo a 35%, las primeras en recibir los ataques de los sandinistas fueron las feministas. Ellas criticaron la derogación del aborto terapéutico en Nicaragua, con el cual Ortega logró congraciarse con la Iglesia católica y obtener así más votos. 

Franklin | En octubre de 2008, la policía allanó el Movimiento Autónomo de Mujeres (MAM), mientras que la Fiscalía formuló una acusación de lavado de dinero. Este fue sólo uno de varios incidentes en los que se atacó a las mujeres activistas.

Los medios de comunicación oficialistas también se unieron a esta campaña. Sofía Montenegro, una periodista crítica del régimen, fue especialmente perseguida. En febrero de 2023, tuvo que huir de Nicaragua después de que la declararan apátrida y confiscaran todos sus bienes.

Sofía | Porque Rosario Murillo es misógina y su marido también. Y hay un odio jarocho contra las mujeres, porque yo creo que las mujeres representamos particularmente a las feministas, lo que nunca en su vida ha logrado ser Rosario Murillo.

Franklin | Esa es la voz de la periodista Sofía Montenegro, en la primera marcha a la que asistía luego de su destierro, en San José, Costa Rica.

Franklin | El actual autoritarismo del régimen no podría explicarse sin uno de los hechos que marcarán para siempre este oscuro capítulo de la historia reciente de Nicaragua. Me refiero a las protestas de abril de 2018, las cuales dejaron a 355 personas asesinadas, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. También hubo una lista no cuantificada de heridos. 

Ana | En abril de 2018 fui agredida directamente por las fuerzas afines al gobierno. 

Franklin | Ella es Ana Quirós, feminista y especialista en salud pública. También, una de las primeras personas agredidas en el inicio de las protestas contra el régimen, que estallaron el 18 de abril de 2018. 

Ana | Posteriormente, en los meses que siguieron, fui acosada y finalmente, el 26 de noviembre de 2018 fui expulsada. Me quitaron la nacionalidad nicaragüense después de 40 años de vivir allá y fui expulsada del país por el régimen de Ortega.

Franklin | También le fracturaron dos dedos que después de cinco años no han recuperado toda su movilidad. Ella es la única persona a la que el régimen le canceló dos veces su nacionalidad, un absurdo que le sigue causando risa. En la segunda vez, la incluyeron en una lista de 94 personas, entre opositores, periodistas, campesinos, feministas y líderes sociales, todos sentenciados en ausencia por el delito de traición a la patria. 

Ana | No entiendo por qué vuelvo a salir yo, si ya había incluso una publicación en la Gaceta. 

Franklin | Ana Quirós cree que eso es parte de una rabia, de querer borrarlas del mapa. Y también…

Ana | Es peor que tener una pulga en el trasero, porque ahí están y joden y joden y joden. Ya trataron en 2018 de eliminar nuestras organizaciones allanando el movimiento autónomo de mujeres, inculpando e investigando a nueve feministas. Pero no nos callamos.

Franklin | No se cansan. Y es que las feministas, a pesar de haber sido el primer blanco de ataques, son uno de los movimientos más organizados de Nicaragua. Han llevado sus demandas a diversos espacios ciudadanos, incluyendo la primera línea de las protestas de abril de 2018, donde denunciaron los patrones machistas y misóginos en la represión policial y paramilitar.

Blandón | Las feministas no competimos entre nosotras. Las feministas no descalificamos a otras mujeres. Las feministas creemos, realmente creemos, en la fuerza colectiva de las mujeres. Y hay una cosa más importante o tan importante como lo anterior: Las feministas no somos cómplices de ningún tipo de violencia contra las mujeres. 

Franklin | María Teresa Blandón enumera las características del feminismo que carecen en la figura de Rosario Murillo, a quien Ortega le ha dado un nuevo lugar dentro del poder: el de copresidenta, que no existe en la Constitución Política de Nicaragua. 

Franklin | Por su parte, Zoilamérica tiene una lectura del porqué su madre ve en estas mujeres a unas enemigas: 

Zoilamérica | Hay mucho, desgraciadamente, de una psicopatología que uno no la entiende, pero en la observación del tipo de crimen, en la secuencia del tipo de crimen uno puede encontrar precisamente ese componente ¿Por qué aislarla, por qué castigarlas emocionalmente tan fuerte? Porque precisamente podría esperar que, de esa manera, pudiese matar algo en ellas para toda la vida.

Franklin | Este fue el podcast DES-AUTORIZADAS, un especial de periodismo multimedia que cuenta los retrocesos democráticos en Centroamérica y su impacto en las mujeres, con el apoyo de Free Press Unlimited. El episodio de Nicaragua fue producido por Divergentes y editado por Indomables podcast. Los demás medios participantes incluyen a No Ficción de Guatemala, Contracorriente de Honduras, Revista Factum de El Salvador e Indomables de Panamá. Si te pareció valioso este episodio, compártelo con más personas. Las demás historias del especial se publicarán poco a poco en las redes y plataformas de los distintos medios participantes. Mantente pendiente para leerlas y escucharlas!

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