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Transcripción | Un Estado Plurinacional, una respuesta a las carencias de este Estado – Duplicate


Introducción

Negma Coy

Jun Po´t man choj ta ncho´on chawe , rija´ Nusik´ij jun pach´un tzij chi re awanima.

Jun Po´t man choj taya´ rukuch rija´ nuq´etej ak´ux .

Jun Po´t  man choj taya´ rupitz´rija´ numalaläj ruwa´ ak´ux

Jun Po´t man choj taya´ rukich, rija nuq´et nub´onij ach´akul.

Elsa Amanda

Ella es Negma Coy una poeta kaqchikel, quien nos recita su poema titulado “Peraj Taq Sipanïk” que en español es “Lienzos de Herencia” en él nos dice.

Un güipil no te habla, te recita al alma.

Un Güipil no te cubre, te abraza el corazón

Un güipil no te mancha, te tatúa la piel.

Elsa Amanda 

Negma Coy también es tejedora, y ha dedicado en sus versos y escritos su sentir hacia una de las prendas de vestir más importantes de la indumentaria maya, el Güipil.

Soy, Elsa Amanda Chiquitó y en este nuevo episodio de podcast de No Ficción les contamos, como esta prenda que utilizan mujeres de distintas identidades mayas, en los 22 departamentos del país, ha tenido que enfrentarse a procesos de cambio, pero no solo a los cambios sobre el clima, colores, nuevos diseños, sino también a la apropiación e industrialización de estos diseños.  Han sido las tejedoras las principales defensoras y guardianas de este conocimiento ancestral.

Música de transición

El Po´t, en Kaqchikel, po´ot en Q´eqchi, Kolej en Q´anjob´al, Kot Po´t en Poqomam, Katon en Tzutujil, Po´t en K´iche´

Mezcla de voces

Amanda

El güipil nombrado en distintos idiomas tiene un significado profundo que permite reconocer el conocimiento y el legado ancestral.

Gloria García

Cada tejedora ha venido desde muy pequeña, de generación en generación, han aprendido a tejer. A hacer su propia ropa. 

Elsa Amanda

Ella es Gloria Estela García, una mujer maya K´iche ´ originaria de Totonicapán, que por condiciones de pobreza y falta de oportunidades migró a la ciudad capital desde muy joven.  Tiempo después se casó y se trasladó a vivir a Santo Domingo Xenacoj, en donde reside desde hace 25 años. Allí alternaba su quehacer del tejido con la elaboración de tamales, chuchitos y comida que ofrecía de puerta en puerta. 

El día a día de una tejedora es así, se traduce en largas jornadas de trabajo que se mezclan entre las labores del hogar: lavar ropa, lavar trastos, hacer limpieza, tortear y luego empezar con la jornada del tejido que acaba muchas veces hasta el anochecer. En algunos casos se alterna con otras actividades como la agricultura, pequeños negocios que ayudan a la economía pues lo que se gana con la venta del tejido no es suficiente, según ellas y, en otros casos, los güipiles que elaboran son para su uso y no para el comercio.

Efecto de sonido: 

Gloria Estela García

¿Cómo hace una tejedora el día a día?, día a día trabaja su tejido, pero actualmente no se utiliza para un trabajo formal porque no tiene cuenta. El güipil valorándolo con el tiempo que se elabora, no pagaría la gente, saldría en un promedio de 3000 a 4000 quetzales cada güipil. Entonces se está vendiendo aquí a 1500 y se está ganando de 9 a 11 quetzales por día, por tejerlo durante dos a tres meses dependiendo el tipo de güipil que se haga.

Elsa Amanda

Gloria se detiene a pensar mientras nos cuenta que desde muy pequeña aprendió a tejer, recuerda sus primeras prendas elaboradas. Todo un arte que las mujeres de su familia han trasladado de generación en generación, como la mayoría de las mujeres mayas de este país.   El proceso de elaboración de un güipil es largo y complicado porque se lleva un tiempo aproximado de 5 meses de elaboración, esto depende del diseño y ocasión, por ejemplo, no es lo mismo tejer un güipil ceremonial que uno para uso diario.

Gloria Estela García

En Santo Domingo Xenacoj se le llaman Ch´ekem a los palos que ayudan a tensar la urdimbre. El urdimbre es donde va el conteo, va la matemática, porque ahí se va contando 20 por 20 hasta llegar a la medida del güipil son sistemas que hemos llevado. Desde antes, jun aj, jun q´utum, es una cuarta, no se habla de pulgadas, sino de cuartas.   El tiempo también ha variado. Si hay calor se utiliza delgado, si hay frio se utiliza grueso y luego está el corazón del tejido a la hora de urdirse se le pone el palo gordo o el tz´ak´a. Ese palo es el que sostiene el corazón, junto con el k´ix que es el que mantiene la cruz o el corazón del tejido. Cuando ya está hecho todo eso del urdimbre, cuando se le pone el choco´y, es una pita que se le pone para que se pueda tejer, sirve para que el tejido pueda subir y pueda bajar el corazón con el chocoyo o cáñamo, es un hilo muy resistente que se utiliza con el palo del chocoyo y ese es el que se agarra al levantar o bajar el corazón, y se amaciza con la espada o paleta o ruquema que se usa para tejer. Luego para sostener se usa el lazo o el mecapal o un tendal o un palo para detenerse.

Efecto de sonido, proceso del tejido.

Música de transición

Elsa Amanda

La elaboración de un güipil va más allá de diseñarlo, invertir en tiempo y dinero para la compra del hilo, se mezclan en el también distintos elementos de inspiración y sentimientos. El tejido también es un espacio que acoge a las tejedoras en sus penas, alegrías y tristezas, es una especie de terapia que las ayuda a inspirarse a través de los colores, tejer figuras, flores, aves y elementos como el calendario maya, tejer también es un espacio de resistencia de las mujeres mayas tejedoras. 

Gloria Estela García

Nosotras creemos que al hacer nuestra propia ropa estamos plasmando todo el conocimiento de nuestras ancestras. Nuestros diseños y tejidos son milenarios están grabados en los códices que están en otros países.  Entonces cuando elaboramos un güipil nosotros tenemos un objetivo, por ejemplo: me voy a casar o me nombran Kamalbe en mi municipio, ósea la persona principal del municipio, o voy a ser madrina o quiero participar en un evento muy especial del pueblo. Entonces todo es una preparación, entonces le pongo sentimiento, le pongo sabiduría de mis ancestras, al tejer se nos olvidan nuestras penas, nuestros problemas. Entonces creemos que es ciencia, es matemática, es psicología, es algo que nos ayuda a olvidar nuestras penas y nuestros problemas.

Elsa Amanda

Gloria Estela, junto a otras tejedoras de Santo Domingo Xenacoj integran el Movimiento Nacional de Tejedoras, un grupo que comenzó en el año 2014 y que fue impulsado por la Asociación Femenina para el Desarrollo (AFEDES). Esto derivado de las múltiples violaciones al derecho colectivo de los pueblos indígenas, derivado por el sublimado de los güipiles. A esto, ellas le llaman plagio a la creación y diseños de los pueblos y mujeres mayas sin su consentimiento.  El sublimado es una técnica que se ha incrementado en los últimos años, al punto de introducirse como una moda en las mismas comunidades. El sublimado consiste en utilizar una máquina especializada para imprimir diseños típicos similares al de los güipiles que después son vendidos por empresas que comercializan estas prendas sin dar crédito al arte de las tejedoras.

Efecto de Sonido

Elsa Amanda

Aquí un audio de una de las empresas distribuidoras de maquinaria en Guatemala, que se promociona a través de videos en distintas plataformas para mostrar la elaboración de estas prendas.

Efecto de Sonido

Elsa Amanda

Angelina Aspuac es Maya Kaqchikel, originaria de Santiago, Sacatepéquez, forma parte de (AFEDES) y del Movimiento Nacional de Tejedoras. Ella nos cuenta las razones que impulsó al grupo de tejedoras a tomar acciones a nivel nacional, a movilizarse en distintos espacios y a elevar esta discusión sobre la apropiación y el plagio de los diseños ancestrales de los güipiles.

Angelina Aspuac

La lucha surge a partir del hartazgo de muchas mujeres, algunas tejedoras, algunas no tejedoras que teníamos en común el ser mujeres mayas que utilizamos y portamos nuestra indumentaria y que nos hemos encontrado con el racismo en la calle, en las escuelas, en las universidades, entre las organizaciones incluso, nosotras decimos que la gota que derramó el vaso, fue cuando dos diseñadoras amenazaron a dos tejedoras de AFEDES, que les trabajaron dos güipiles y cuando los entregaron les pagaron, les exigieron exclusividad sobre las piezas, esas contienen símbolos ancestrales, son güipiles que las compañeras desde siempre han hecho.  Las empresas exigen exclusividad, sobre ciertas piezas, pero a la par de la exigencia de exclusividad, va la amenaza de que irían a prisión si ellas volvían a tejer el mismo güipil.

Elsa Amanda

Garantizar un trato y precios justos para las tejedoras, es una deuda de quienes adquieren las prendas desde una visión empresarial y comercial y sobre todo en las condiciones de desigualdad en las que se producen una diversidad de productos, como bolsas, vestidos, chaquetas, zapatos e impresiones a través de sublimados, para una mujer tejedora que invierte alrededor de tres a cinco meses en la elaboración de un güipil. Mientras que una máquina elabora alrededor de 244 telas sublimadas con diseños de distintos municipios, las condiciones son totalmente desiguales.

Efecto de sonido audio de sublimadores

Elsa Amanda

Para Gloria y Angelina la producción de estas prendas impresas trae graves consecuencias para la economía de las tejedoras, para la preservación de la indumentaria y el tejido, también para la salud y medio ambiente. Muchas de estas prendas con sublimación son de uso casi desechables, que terminan en vertederos de basura, en cuanto a la salud, esta pueda afectar debido a que la tela “Poliéster” en la que se realiza la sublimación está hecha a través de materias de petróleo.

Gloria García

Este sublimado nos ha traído, nosotros le decimos desgracia, porque muchas tejedoras ya no están tejiendo y las niñas están yendo a trabajar en maquilas, ya no quieren tejer  porque ya no es rentable. 

Angelina Aspuac

Nunca es lo mismo porque la tela es muy sencilla y el plagio es pintura que copia y pega en esa tela, y eso es lo que están vendiendo en los mercados y lamentablemente es difícil de parar, están copiando los diseños de todos los pueblos ahora si ningún pueblo se salva y como que es una cosa que está de moda, porque hay gente que tiene dinero para comprarse un original, hay güipiles originales de 200 a 250, entonces podemos comprarnos un güipil sencillo pero bonito. No se trata de cuestión económica, se trata de la gente que piensa que va a hacer su colección y tienen todas las colecciones, de San Antonio Aguas Calientes, de San Pedro, de Zacualpa con puros sublimados, lo malo es que están llevando a vender estas telas a los mercados.  A las 5 lavadas se pone fea la tela y están parando en los barrancos, la gente los está tirando, no es como nuestros güipiles, aunque sea viejito uno no los tira, le tenemos mucho amor y cariño, sabemos lo que vale, eso también está contaminando el ambiente. El negocio de la ropa está hecha para que la gente lo utilice por lo menos unas 5 veces y en donde está parando esta ropa, en los barrancos, en los ríos.

Elsa Amanda

La producción de estas prendas y otros elementos que contengan un diseño ancestral es pensada incluso para venderle a turistas extranjeros que visitan el país, tal como lo promueven en este audio.  

Audio inserto

Desde el punto de vista de la Antropóloga, Lina Barrios, quien ha realizado múltiples investigaciones y ha coescrito libros sobre la historia de la indumentaria en Guatemala, hay una cultura de idealización por lo que viene de afuera, la admiración y adquisición de estas prendas puede relacionarse con ello, una nueva técnica, a través de una máquina que imprime decenas de güipiles al día y que ofrece la mayor diversidad de impresiones.

Lina Barrios

Lo que pasa aquí en Guatemala, es que las cosas que vienen de afuera tienen mayor prestigio y eso se debía a que los españoles todo lo importaban, esa idea de lo que es más preciado,  que es mejor que lo nuestro, como que se fue difundiendo dentro de todo el guatemalteco.

Elsa Amanda

Si hay algo que tienen en común estás guardianas de los saberes del tejido, es que el güipil también tiene un corazón, los güipiles cuentan historias de su vida, suelen heredarse de abuela a hija, de madre a hija o nieta. El güipil tiene un sentido político e histórico que no se reemplaza con técnicas y maquinarias de innovación.

Lina Barrios quien también es parte de una mesa técnica que está elaborando una propuesta de ley que pretende regular el uso y explotación de los textiles mayas en Guatemala, nos habla de los elementos políticos e históricos para las mujeres y pueblos mayas.

Lina Barrios

En el caso de la cultura maya, esta vestimenta está llena de símbolos que reflejan la cosmovisión maya, que nos habla de cómo el pensamiento maya entiende la naturaleza, cómo se relaciona con ella, y esto es parte de la identidad de las mujeres indígenas, la identidad no solo de forma de un nombre y apellido, se forma también por la indumentaria, por ejemplo, en Zunil, está el diseño y tiene una rayita, hay un diseño vertical, que dependiendo del color se dice a qué familia pertenece uno, entonces por eso es la identidad, refleja la cosmovisión, el mundo, un todo, entonces políticamente si se le quitase el güipil, es como si se le quitara el nombre a una persona.

Música de transición

Elsa Amanda

Las ofertas y ventas de prendas que imitan el textil en diseños sublimados son recientes, son maquinarias de importación o ensambladas en Guatemala, la principal característica es ofertar al menor preció, claro, teniendo en cuenta el nivel de producción al día. Para muchas personas es una salida por la falta de economía, ¿pero es esto realmente cierto? ¿Qué utilizaban las mujeres mayas en la antigüedad? Teniendo en cuenta que las condiciones de las mujeres mayas históricamente siempre han sido las mismas.  Conversamos con Melesia Jutzuy y Delfina Jutzuy, ellas son madre e hija, originarias de Sumpango, Sacatepéquez.  Melesia es conocida en todo el municipio por elaborar y portar la indumentaria tradicional desde siempre, a los 8 años inició con su labor de bordar los güipiles tradicionales. Es una de las impulsoras más reconocidas del tejido y bordado en Sumpango, a sus 95 años ha perdido la audición y la visión. Sin embargo, pidió que sea su hija Delfina quien nos compartiera parte de la historia y el legado que ella ha realizado.

Delfina Jutzuy

Ella empezó a bordar a los 8 años, su abuelita y su mamá le empezaron a enseñar, ya ella teniendo 8 años le ayudaba a la abuela y a su mamá, a entregar los güipiles y cortes para la cofradía de San Agustín y de ahí ella empezó a bordar y hasta todavía el año pasado termino un güipil.  Ella me comentó que en ese tiempo no le hacían bordado al güipil, solo era la tela blanca, entonces solo le cocían el hombro, como una camiseta, ya con el tiempo cuando va creciendo la niña se hace un adorno pequeño, ya con el tiempo una señorita ya va usando completo el dibujo.  Nosotros pensamos en la naturaleza, como es de alegre, ver las flores, entonces nosotros empezamos a bordar los güipiles, después ya cambiaba, se le ponía las escobas, que es la limpieza de la casa, los volcancitos le decimos Ixcanul, y lo que va en medio de las flores, los arcos es el altibajo de la vida, cuando uno está bien, cuando uno está mal, la randa significa los cuatro puntos cardinales que tiene esa cruz, pero a medida que va creciendo la niña, va dando la vuelta, es el ciclo de la vida.  Nuestro bordado tarda bastante, no es como el sublimado que es barato, medio lo cose uno y se lo pone.

Para las poblaciones mayas incluso hay un ciclo, una temporalidad para utilizar la indumentaria, como en el caso de Sumpango, que permite a las mujeres de diferentes edades aumentar el bordado en sus güipiles.  Delfina cuenta sobre la convicción y el amor con el que su madre ha portado la indumentaria.

Delfina Jutzuy

Lo de ella, es que nunca quiso cambiarse el vestuario, porque decía mis papás me dieron este vestuario, yo no debo de cambiar, porque en una ocasión una sobrina le dijo, abuela, porque no te cambias y te  pones un corte de esos que están saliendo ahora, porque es más fácil, solo es de comprar, mientras la morga no, hay que bordarla y dijo, no muchas gracias, esto me han dejado mis papas y no debo de cambiar, entonces desde ese tiempo ella no ha cambiado, siempre pone sus güipiles blancos, su corte y el tocoyal.

Los años han transcurrido para Melesia, su resistencia en la conservación de la indumentaria tradicional permanece y que se traduce en el reconocimiento que ha tenido en la comunidad.  En marzo del 2021 pintores de la comunidad plasmaron a través de un mural en la Casa de la Cultura, el rostro de Melesia como reconocimiento a su legado, en 2018 el grupo artístico de barriletes gigantes “Gorrión Chupaflor” también homenajeo a Melesia con uno de sus barriletes, arte como reconocimiento a otro arte.

 Melesia Jutzuy

Tengo 95 y me llamo Melesia Jutzuy Burrión, El mero traje de nosotros lo han dejado nuestros abuelos.

Música de transición.

Así como hay temporadas y ocasiones para usar un güipil. También hay güipiles para cada evento, que no siempre se pueden utilizar, porque implica una mayor inversión, un momento especial o incluso una responsabilidad en la comunidad, por eso generalizar que todos los güipiles tienen un alto costo y que son imposibles de comprar no son del todo ciertas. Los güipiles ceremoniales, de fiesta y de diario, son una clasificación para poder encontrar güipiles de distintos precios. Por lo general, los güipiles de uso diario son los de precios más accesibles. Ya que podemos encontrar un güipil sin bordado o con algún diseño especial, como lo indican las tejedoras, un güipil liso, desde 175 quetzales, que dura alrededor de 5 años o más. ¿El dilema es, utilizar un diseño que es tendencia, pero elaborado desde una máquina o utilizar un diseño realizado desde la mano de las tejedoras? Que es lo que pesa más, la economía, ante el conocimiento ancestral, Angelina opina al respecto.

Angelina Aspuac

 Hace falta un poco de hacer consciencia, a veces no se piensa en lo que se hace, solo se piensa, ¡Qué bonito! Me va a quedar bonito, lo compramos y ya. Lo que yo pienso que hace falta ahí, es la sensibilización, quizá ponernos un poco más fuertes, el tema de identidad, a veces no lo analizamos mucho lo que está pasando, pero a veces la gente se suma sin cuestionar. En la escuela de tejido hemos dado estas pláticas y poco a poco familiares de las compañeras que están en el movimiento, han dejado de usar porque saben que estamos en esta lucha.

Música de transición.

Elsa Amanda

En la actualidad no hay ninguna ley que regule el uso o la apropiación de los diseños mayas. El Movimiento Nacional de Tejedoras logró una sentencia favorable de la Corte de Constitucionalidad como respuesta a una acción de inconstitucionalidad que ellas plantearon en 2016 y que exhorta al Congreso de la Republica a legislar sobre la protección de la indumentaria. Pero, el Movimiento no centra su único esfuerzo en la creación de leyes, sino le apuesta y cree en las autoridades comunitarias, por lo que en los últimos años han creado Consejos de Tejedoras a nivel de municipios para que ellas sean las encargadas de velar y resguardar los diseños ancestrales de los güipiles. 

Música y cierre.

Voces en la traducción de idiomas mayas: Antonia Benito, Sonia Raymundo, Reisy Cajbón, Petronila Tax, Andrea Tzirin, Viviana Ujpan.

Investigación, guion, voz y edición de audio: Elsa Amanda Chiquitó

Edición de guion: Sofía Menchu

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