Registramos los días del Estado de Sitio en el Estor, Izabal. Una cotidianidad afectada por la mina más grande de níquel en Guatemala, el constante reclamo de Derechos de los comunitarios, y la respuesta gubernamental con la militarización de la región y la protección de intereses económicos.
Dos señoras pescan en el lago de Izabal frente a la presencia de un barco militar durante el Estado de Sitio en El Estor. Un niño juega con su barrilete ante la atenta mirada de soldados durante los allanamientos en el barrio San Jorge el 26 de octubre, durante el Estado de Sitio en El Estor, Izabal. Durante una protesta contra la minería en El Estor, un manifestante pega un cartel en una pared contra el estado de sitio frente a la embajada de Suiza en Ciudad de Guatemala. El 22 de octubre la policía quitó de la carretera a la resistencia anti-minera con bombas lacrimógenas en un enfrentamiento que dejó varias personas heridas entre ellas niños y mujeres. Un miembro del ejército corre, fusil en mano, durante un allanamiento en el barrio de San Jorge en El Estor durante el estado de sitio. El 22 de octubre, el día que la policía quitó de la carretera a la resistencia anti-minera con bombas lacrimógenas en un enfrentamiento que dejó varias personas heridas entre ellas niños y mujeres. Dentro de la planta procesadora ya solo tenían 5% de carbón, las fuerzas especiales de la policía acompañaron y resguardaron los camiones cargados con este combustible hasta la planta y así evitaron enormes pérdidas para la inversión transnacional minera.
La imagen de dos mujeres en el lago de Izabal, con el agua hasta las caderas, pescando con loable destreza, casi al atardecer, con sus hilos y anzuelos, mientras utilizan un pequeño trozo de tortilla como carnada, contrasta con la escena de fondo en la que aparece un barco del Ejército que patrulla por las costas del municipio de El Estor. Un par de niñas juegan a esconderse tras la estatua de un manatí mientras varios soldados del Ejército hacen su ronda de vigilancia luciendo sus porras y sus fusiles. Además, en cada pequeña escena cotidiana, aparece la tierra de color rojizo de los cerros resquebrajados, un paisaje carcomido por la mina CGN empecinada en extraer todo el níquel que le permita el Estado de Guatemala, a cambio de un 1% de regalías. Todo esto se mezcla con el verde y el azul del lago de Izabal que aparece al fondo de la panorámica. Parece un lugar tranquilo, pero es aquí, donde hace apenas unas semanas, se decretó un Estado de Sitio, que provocó el miedo en la comunidad y diversas protestas a favor y en contra de la actividad minera desde la ciudad capital, además generó varias imágenes virales en las redes sociales donde los elementos de la Policía Nacional Civil aparecían escoltando camiones de la mina con carbón en El Estor. Son imágenes que muestran la delicada situación que se vive en esta región.
Unas niñas juegan a esconderse tras una estatua de un manatí, el animal insignia de El Estor, mientras un grupo de militares patrulla a las orillas del lago de Izabal durante el Estado de Sitio. Pobladores de El Estor protestan frente a la embajada Suiza en Ciudad de Guatemala a favor de la actividad minera. Con el estado de sitio decretado en el municipio por 30 días inició la persecución de aquellos que exigían participar en la consulta comunitaria que decidirá el futuro del proyecto minero Fénix. Una figurita con un cartel de “CGN Mata”, en referencia a la compañía guatemalteca de níquel, durante una intervención artística delante de casa del embajador de Suiza en Ciudad de Guatemala. El proyecto Fénix es la mina de níquel de mayor extensión de Guatemala y la más antigua, con cerca de 60 años de historia. En 2011, la empresa Solway Investment Group a través de la subsidiaria Compañía Guatemalteca de Níquel (CGN), compró la mina a la empresa canadiense Hudbay Minerals para competir con los mayores productores de níquel del planeta. Desde entonces el proyecto ha sido polémico en el país.
Una resistencia anti-minera de pescadores y líderes mayas q’eqchi tomaron la carretera de El Estor, Izabal, por 18 días, y estuvieron muy cerca de provocar el colapso del horno principal de fundición de la Procesadora de Níquel de Izabal (Pronico). La intervención de la Policía Nacional Civil (PNC) despejó por la fuerza la carretera y escoltó los camiones de carbón hasta la planta y, gracias al Gobierno, el corazón de la mina rusa valorado en US$60 millones fue salvado. Con el Estado de Sitio decretado en el municipio por 30 días inició la persecución de todos aquellos que exigían participar en la consulta comunitaria para decidir sobre su territorio e implícitamente el futuro del proyecto minero Fénix. Esta mina de níquel es la de mayor extensión de Guatemala y la más antigua, con cerca de 60 años de historia. En 2011, la empresa Solway Investment Group, a través de la subsidiaria Compañía Guatemalteca de Níquel, compró la mina a la empresa canadiense Hudbay Minerals para competir con los mayores productores de níquel del planeta. Desde entonces el proyecto ha sido polémico en el país y a poco más de una semana de terminar el Estado de Sitio decretado en el lugar, la situación ha dejado diferentes escenas emotivas, contradictorias y reflexivas sobre cómo el Estado piensa la extracción minera, sus prioridades, y su lógica de represión en El Estor que contamos en las imágenes de esta fotogalería.