Entre 1960 y 1996, el Estado, las fuerzas armadas, la guerrilla, comunidades indígenas, organizaciones de Derechos Humanos y otros actores se relacionaron, de forma desigual, entre hegemonía y resistencia, durante el Conflicto Armado Interno en Guatemala.
El Museo de la Memoria de Quetzaltenango, con la muestra “Infra-red”, analizó las dinámicas de poder que aún hoy configuran la sociedad guatemalteca.
La interacción entre los sujetos políticos de las estructuras dominantes y de lucha, marcaron el periodo de represión y violencia que explican Guatemala en la actualidad.
Los mecanismos de control que operaron entre secretos y clandestinidad tuvo como saldo 200 mil personas asesinadas y 45 mil desaparecidas.
Las historias de las víctimas y victimarios retratan un entramado asimétrico de poder.
Con testimonios y documentos, el Museo de la Memoria de Quetzaltenango, logró vincular personajes históricos para representar el pasado violento de Guatemala.
Retratos de militares como Romeo Lucas García, directores de la Policía Nacional como Germán Chupina, o líderes guerrilleros como Ricardo Ramírez (Rolando Morán) y Rodrigo Asturias (Gáspar Ilom) contrastan con las imágenes de estudiantes y profesores desaparecidos como Lucila Rodas o Cornelio Matul; o con los relatos de indígenas como el de Emeterio Toj.
Los gobiernos militares, durante el Conflicto Armado, utilizaron los recursos del Estado para crear estructuras ilegales y clandestinas de represión que aún hoy prevalecen como redes político-económicas que configuran la corrupción y la desigualdad social.
“Infra-red” como relato de relaciones de poder y Memoria Histórica muestra además el efecto en el presente a nivel personal y de contexto político.