NARRATIVA – INVESTIGACIÓN – DATOS

¿Por qué hay vidas vulnerables en tierra fértil?

La franja costera del Pacífico es una región clave para la economía nacional. Desde hace diez años, algunos de sus departamentos presentan las tasas de desnutrición aguda en menores de cinco años más altas del país, según los datos que publica el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS). En estos lugares con infraestructura e inversión pública y privada que concentran algunos de los motores principales de la economía nacional, la desnutrición aguda infantil es una realidad. 

Este artículo recopila los hallazgos del reportaje “Vidas vulnerables en tierra fértil“, un proyecto que analiza la desnutrición aguda infantil en la costa sur de Guatemala y recorre las causas de esta crisis.

La franja costera del Pacífico es el motor agroexportador de Guatemala. Una región donde la tierra es tan fértil que la actividad industrial no descansa, y departamentos como Escuintla figuran entre los menos pobres del país. Sin embargo, esta investigación revela una paradoja brutal: detrás de las grandes plantaciones de palma, banano e ingenios azucareros, se esconde una población vulnerable que registra, desde hace una década, las tasas de desnutrición aguda infantil más altas de todo el territorio nacional.

Uno de los hallazgos más críticos es que la desnutrición en esta zona no se explica únicamente por la escasez de alimentos, sino por un entorno que enferma. Las precarias condiciones de vida —viviendas de lámina que no protegen de la lluvia y agua de consumo insegura— generan infecciones respiratorias y diarreas recurrentes. Este ciclo de enfermedad impide que los niños ganen peso, provocando que bebés como Ian Gael o Britney caigan en cuadros de desnutrición aguda severa, a pesar de vivir en una región de supuesta bonanza económica.

La investigación también pone el foco en el impacto de la agroindustria sobre los recursos vitales. El uso intensivo de agroquímicos y fertilizantes en los monocultivos ha provocado, por ejemplo,  la presencia de nitratos en el agua, lo que dificulta la absorción de nutrientes esenciales en el cuerpo humano

En el ámbito económico, la precariedad e inseguridad alimentaria es estructural. Al ser una zona dominada por el monocultivo, apenas se producen alimentos para consumo local, lo que eleva sus precios por encima de los que se encuentran en el Altiplano. Familias que dependen de trabajos estacionales y salarios precarios se enfrentan a serias dificultades para poner alimentos nutritivos en la mesa y en ocasiones se enfrentan ua decisiones imposibles: destinar sus pocos ingresos a la canasta de alimentos basica b o pagar los altos costos de una medicina privada ante la falta de cobertura de salud pública cuando alguien enferma en la familia.

Otro hallazgo relevante es la “doble carga” de la malnutrición que afecta a la región. El fácil acceso a comida chatarra y bebidas azucaradas, en contraste con la dificultad para obtener una dieta nutritiva, ha disparado los índices de sobrepeso y obesidad infantil. Esta realidad convive con factores culturales y sociales profundos, como el fenómeno de niñas criando a otros niños en hogares donde la falta de tierra propia impide incluso la siembra de un huerto familiar para el autoconsumo.

Además, los datos de la Secretaría de Seguridad Alimentaria y Nutricional (SESAN) y el Ministerio de Salud confirman que la geografía del hambre ha cambiado: la desnutrición no siempre ocurre donde la pobreza es más visible. En municipios como San Sebastián, que no es el más pobre de Retalhuleu, pero sí uno de los más desiguales, la desnutrición aguda es el síntoma de un sistema que prioriza la exportación sobre la vida.

La investigación resalta que en Guatemala coexisten todas las formas de malnutrición: desnutrición crónica y aguda, obesidad, sobrepeso y la llamada hambre oculta, déficit de micronutrientes, por ejemplo hierro, que produce anemia y afecta especialmente a mujeres en edad fértil y menores de cinco años. 

En la costa sur el Estado es débil y la cooperación internacional, en gran parte, inexistente. 

“Actualmente, ninguna de las principales ONG internacionales que trabaja en temas de nutrición, seguridad alimentaria o agua y saneamiento está presente en la costa sur”, puntualiza el reportaje.  

La desnutrición en ocho cifras

  1. Guatemala tiene la cifra de desnutrición crónica más alta de América Latina y ocupa la sexta posición a nivel mundial, según se recoge en varios informes.
  1. Según datos de UNICEF, los niños con desnutrición aguda severa tienen hasta 11 veces más probabilidades de morir por cualquier enfermedad infantil común.
  1. La SESAN registró en el 2015 que de los cinco primeros departamentos con las mayores tasas de desnutrición aguda infantil, tres eran de la costa: Escuintla, Retalhuleu y Santa Rosa. 
  1. Entre 2015 y 2024, las autoridades contabilizaron que los menores fallecidos por desnutrición aguda fueron: 105 en Escuintla; y 71 en Suchitepéquez y Retalhuleu.
  1. En 2024, los cinco municipios con tasas más altas fueron, en este orden: Malacatán (San Marcos), San Juan Bautista (Suchitepéquez), Masagua (Escuintla) y Cuyotenango (Suchitepéquez). Todos pertenecen a la costa sur.
  1. En Izabal, tambien zona de tierra caliente, la tasa de desnutrición aguda infantil se ha multiplicado casi por cinco entre 2015 y 2024, según los datos publicados por el MSPAS. 
  1. Según los últimos datos del Mides, los departamentos con mayor porcentaje de mujeres en edad fértil con sobrepeso se encuentran, precisamente, en la costa sur. Según esta estadística, a nivel nacional, un 52% de las mujeres de entre 15 y 49 años tenían sobrepeso y obesidad en el periodo de 2014-2015. 
  1. El Índice de Pobreza Multidimensional (IPM-Gt), registra que Santa Rosa, Escuintla, Suchitepéquez y Retalhuleu tienen tasas de intensidad de pobreza de entre el 42% y el 45%. 

Lee el reportaje completo:

Esta fotogalería forma parte del especial “Vidas vulnerables en tierra fértil“, un proyecto que analiza la desnutrición aguda infantil en la costa sur de Guatemala. A través de una investigación y siete historias familiares, el proyecto recorre las causas de esta crisis.

Vidas vulnerables en tierra fértil

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