NARRATIVA – INVESTIGACIÓN – DATOS

Thiago López Colop recibe leche de Lesly Colop, su madre. Unos meses atrás sufrió de desnutrición aguda severa, antes de cumplir un año pesaba 12 libras. Foto: Edwin Bercián

Thiago significa “Dios nos recompensará”

El padre de Thiago Fabián López Colop tiene tres empleos y es afiliado al Seguro Social. Pero su hijo empezó a perder peso a los seis meses y cayó en la desnutrición aguda.

Esta fotogalería forma parte del especial “Vidas vulnerables en tierra fértil“, un proyecto que analiza la desnutrición aguda infantil en la costa sur de Guatemala. A través de una investigación y siete historias familiares, el proyecto recorre las causas de esta crisis.

Thiago Fabián López Colop vive en el casco urbano de San Sebastián, un municipio a solo cinco kilómetros de la cabecera de Retalhuleu. 

Su vecindario, Parinox, tiene cerca todo tipo de infraestructuras, entre ellas, un hospital nacional del Ministerio de Salud (MSPAS) y otro del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS). 

Thiago empezó a adelgazar a los seis meses. A esa edad, su madre trató de darle los primeros alimentos sólidos pero, según cuenta, su hijo “no se los recibía”. El bebé lloraba en la noche, y luego, durante el día, permanecía adormecido por el cansancio y el calor intenso de la costa sur.  

Recibieron la visita del personal del centro de salud en casa y Thiago mejoró, pero poco después enfermó de gripe y volvió a bajar de peso. 

A los 10 meses Thiago pesaba sólo 12 libras, era un caso de desnutrición aguda severa. 

Cuando lo visitamos en septiembre de 2025, Thiago ya tenía un año y gracias al seguimiento del personal de salud y el cuidado contínuo de su madre ya estaba casi  recuperado de su desnutrición aguda severa.

Lesly Colop sonríe mientras acaricia a su hijo Thiago de un año, quien logró recuperarse de desnutrición aguda severa. Foto: Edwin Bercián
Lesly Araceli Colop sonríe mientras acaricia a su hijo Thiago de un año. Foto: Edwin Bercián

Lesly Araceli Colop, la madre de Thiago,  tiene 23 años y estudió hasta sexto de primaria.  Thiago es su primer hijo.

La joven vive con su familia política y apenas guarda relación con su madre porque esta trabaja en una venta y está ocupada todo el día. 

Lesly pasa la mayor parte del tiempo sola en la casa porque todos los demás trabajan fuera. Dice que ella de momento no se plantea buscar un empleo porque su hijo es muy pequeño.

Sentada en una silla y viendo hacia la calle, Lesly Aracely Colop de 23 años, da pecho a su hijo Thiago Colop, de un año, en el vecindario de Parinox, en San Sebastián, Retalhuleu. Foto: Edwin Bercián
Lesly Araceli Colop, de 23 años, da el pecho a su hijo Thiago, de un año. Foto: Edwin Bercián

El niño Thiago tiene derecho al IGSS y el hospital departamental está muy cerca, pero a Lesly no le gusta llevarlo allí por recomendación de su suegra, a quien, según dijo, le preocupa la mala atención y las historias de robos de bebés en el IGSS. 

Como Thiago es un caso de desnutrición aguda, Lesly recibe el Bono Nutrición: una transferencia  mensual de Q500 del Ministerio de Desarrollo, que en principio dura cuatro meses. 

En septiembre de 2025, Lesly había gastado la mayor parte del último bono –Q337– en un frasco de Carnisin,  un jarabe vitamínico que le recomendaron en la farmacia. El componente principal de este jarabe, la levocarnitina, no se incluye en los protocolos internacionales de desnutrición aguda. Estudios recientes cuestionan que aporte algún beneficio a niños como Thiago.

Con una mochila en la espalda, Thiago López de 22 años, se preparara para ir a su trabajo en el Irtra de Retalhuleu. También es carpintero y cría pollos para generar más ingresos. Foto: Edwin Bercián
Con una mochila en la espalda, Thiago López se prepara para ir a su trabajo en el IRTRA de Retalhuleu. Foto: Edwin Bercián

Thiago López  le puso su nombre a su hijo porque, según dice, significa “Dios nos recompensará” y él se sintió bendecido al tener un varón. 

Thiago padre tiene tres trabajos. Trabaja como personal de limpieza en el IRTRA, conduce un triciclo y vende productos de madera por encargo, como portarrollos de papel higiénico. Descansa sólo un día a la semana. El resto de los días se va a las cinco de la mañana y no regresa a casa hasta la noche. 

Un portarrollos de madera logra venderlo a Q60. Thiago guarda sus herramientas de carpintería en la sala principal de la casa, junto con una incubadora de pollos en desuso, la  leña, y un quintal de maíz que su madre, la abuela del bebé Thiago, emplea para hacer y vender tortillas. Son 12 en casa.

Thiago Colop de un año juega con los lentes de su padre, Thiago López de 22 años, minutos antes de ir a trabajar en el Irtra de Retalhuleu. Foto: Edwin Bercián
Thiago juega con los lentes de su padre antes de que él salga a trabajar en el IRTRA. Foto: Edwin Bercián

El trabajo que más le rendía económicamente a Thiago López era criar pollos en su casa. Con esa actividad sacaba unos Q1,200 mensuales. Pero después de que a su esposa Lesly le hicieron una cesárea, les recomendaron no convivir con animales. Podía ser peligroso para la recuperación. 

Thiago padre afirma que criar pollos es como criar un bebé, a ambos hay que vacunarlos. 

También dice que quiere enseñarle a su hijo a defenderse en la vida, y que por eso hay que “hacerle a todo” y trabajar en lo que sea.

Esta fotogalería forma parte del especial “Vidas vulnerables en tierra fértil“, un proyecto que analiza la desnutrición aguda infantil en la costa sur de Guatemala. A través de una investigación y siete historias familiares, el proyecto recorre las causas de esta crisis.

Algunas prendas de ropa tendidas a la orilla de la carretera que conduce hacia Retalhuleu, donde prevalecen plantaciones de caña de azúcar. Foto/Edwin Bercián

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