La crisis que atraviesa hoy la Universidad de San Carlos no surgió de la nada. Décadas antes de las disputas por el poder que hoy marcan su rumbo, la universidad pública fue escenario de una de las campañas de represión política más intensas del país. En El rector, el coronel y el último decano comunista, los periodistas Pilar Crespo y Asier Andrés reconstruyen cómo el terrorismo de Estado golpeó a estudiantes, docentes, sindicalistas y autoridades universitarias, dejando heridas que aún siguen abiertas.
El rector, el coronel y el último decano comunista es una crónica que aborda, a través de diferentes personajes, la represión política y el terrorismo de Estado que vivió la Universidad de San Carlos de Guatemala a inicios de los años ochenta. Se trata de un libro que hoy cobra especial vigencia para entender el contexto del que parte la universidad pública, un periodo que marcó profundamente su devenir y ayuda a explicar parte de su presente.
Este libro fue escrito por los periodistas Pilar Crespo y Asier Andrés y publicado en 2014. Para su investigación, se basaron en documentos desclasificados de la embajada de Estados Unidos, registros del Archivo Histórico de la Policía Nacional y del Diario Militar. Además, realizaron decenas de entrevistas para reconstruir cómo se vivió la persecución y exterminio contra líderes universitarios, ya fueran estudiantes, docentes, investigadores e incluso personal administrativo.
Vitalino Girón y el último decano comunista
El libro arranca con el asesinato de Vitalino Girón en 1984, cuando se dirigía al entierro de Carlos de León, profesor de Economía y miembro de la Dirección Nacional del PGT, asesinado un día antes. Girón era entonces decano de la Facultad de Economía de la Universidad de San Carlos y fue el último decano perteneciente al Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT). Como se puede leer a lo largo del libro, durante su gestión apoyó activamente las demandas del Sindicato de Trabajadores de la Universidad de San Carlos (STUSC), que exigía un aumento salarial, y manifestó públicamente su oposición al IVA. Argumentos suficientes para ordenar su asesinato.
Además, como el propio título anuncia, el libro aborda el papel de Eduardo Meyer como rector de la Universidad de San Carlos. Según relatan los autores, Meyer jugó un papel tibio durante su gestión: por un lado escuchaba a los familiares de las víctimas, pero al mismo tiempo se negaba a realizar pronunciamientos públicos sobre casos como la desaparición de sindicalistas. La investigación también muestra que era plenamente consciente de que el Estado de Guatemala no iba a frenar la represión contra el movimiento estudiantil.
A lo largo de sus páginas se puede conocer, además, el ambiente que vivían los estudiantes universitarios en las aulas, impregnadas por aires de revolución y cambio, y con una fuerte influencia de la ideología comunista entre muchos de sus docentes. Además, en sus páginas podemos acompañar a Severo Martínez Peláez, un joven maestro que, tras ganar una beca en Sevilla para investigar en el Archivo de Indias, escribió y difundió uno de los libros más importantes para entender Guatemala desde una perspectiva marxista: La Patria del Criollo.
La erradicación del PGT en la Universidad de San Carlos
El libro también reconstruye cómo el Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT) fue prácticamente erradicado de la Universidad de San Carlos entre 1983 y 1985, durante el gobierno del general Mejía Víctores. A través de una labor de inteligencia, un centenar de militantes fueron capturados, muchos de ellos documentados en el “Diario Militar”, donde se registraron sus capturas, torturas y ejecuciones bajo el código “300”. Esta estrategia de depuración, que incluyó el asesinato de figuras como el decano Vitalino Girón, terminó por desarticular la influencia pública del partido, forzando a sus miembros sobrevivientes al exilio o a la clandestinidad.
Es muy interesante, además, ver cómo trabajaban las unidades de inteligencia de la Policía Nacional. En el momento del asesinato de Vitalino, esta era comandada por Héctor Bol de la Cruz, el coronel que da título al libro. Bol de la Cruz, gracias al minucioso orden y sistematización de sus registros, dejó evidencias clave que hoy permiten reconstruir la lógica de la contrainsurgencia urbana. Un ejemplo son los “Reportes de Actividad Policiaca”, donde se documentaba el seguimiento sistemático a líderes sindicales e intelectuales, así como las reuniones mantenidas por el rector Eduardo Meyer.
Una represión indiscriminada
Este libro muestra además cómo la represión contra integrantes de la Universidad de San Carlos fue indiscriminada. Llegó a estudiantes, docentes, personal administrativo, trabajadores sindicalizados y a cualquier persona percibida como un vínculo entre la academia y el movimiento social.
Según los documentos analizados en el libro, la violencia estatal no se limitó a quienes participaban en la lucha armada, sino que se ensañó con dirigentes estudiantiles como Oliverio Castañeda, intelectuales como Alfonso Figueroa y cuadros sindicales como Fernando García y Rubén Amílcar Farfán. Esta estrategia buscaba aislar al movimiento obrero de las ideas socialistas y depurar de intelectuales marxistas tanto la administración pública como otros espacios de organización social. Para ello, recurrió al terror y a los asesinatos selectivos para desarticular cualquier forma de organización interna antes del inicio de la era democrática.
En conclusión, es una obra imprescindible para entender que las heridas de la Universidad de San Carlos siguen abiertas. Nos recuerda que la memoria no es un ejercicio de nostalgia, sino una herramienta de justicia para evitar que la academia vuelva a ser un objetivo de guerra. Además, ayuda a comprender algunos de los problemas que enfrenta hoy la universidad pública. La persecución, el asesinato y el exilio de buena parte de sus líderes estudiantiles, sindicales e intelectuales dejaron un vacío que aún pesa sobre la institución y ayuda a explicar parte de las dificultades que ha enfrentado para renovarse y recuperar el papel que históricamente desempeñó en la vida pública del país.