Esta semana en el boletín de La Instantánea abordamos como la captura de la Universidad de San Carlos (USAC) avanza entre fraudes, represalias contra estudiantes y docentes, y el control de sus órganos de decisión. Frente a esta crisis, el presidente Bernardo Arévalo ha reaccionado tarde y con pronunciamientos vagos, como si fuera un observador internacional y no el jefe de Estado. Su pasividad no solo pone en riesgo el futuro de miles de estudiantes, sino también la democracia y los procesos institucionales que marcarán las elecciones de 2027.
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Querido presidente Bernardo Arévalo,
Usted no es un observador internacional. No es una de esas personas que vienen de vez en cuando de la OEA a ver cómo Guatemala se desmorona, ni uno de esos visitantes que se pasean cada cuatro años desde la Unión Europea a ver cómo las elecciones no son todo lo transparentes que deberían, y después emiten un comunicado bastante plano y gris y anodino instando al respeto de los procesos y a la democracia.
Pero con las irregularidades en la Universidad San Carlos (USAC) se está comportando como tal, llega tarde y de manera vaga pide el respeto a los procesos y a la democracia. Y de esta manera está poniendo en riesgo la democracia en Guatemala y algo aún más importante, el futuro de miles de estudiantes y en definitiva, el futuro de Guatemala.
El presidente observador
Después del fraude en la elección de la Usac en abril de 2026, el segundo desde 2022, de todas las denuncias presentadas ante los tribunales y de que la Corte de Constitucionalidad avalara lo ocurrido, usted, señor presidente, no hizo nada.
Si bien su gobierno, a través de la Procuraduría General de la Nación (PGN), interpuso un amparo el pasado 17 de junio de 2026 para pedir que se repita la elección por las ilegalidades detectadas, teniendo en cuenta que la CC apoya a Mazariegos, como ya contamos en otro newsletter, pareciera un recurso que nació muerto.
Y solo un día después de que Mazariegos asumiera el control de la Universidad de San Carlos, el 1 de julio, o la “usurpara”, por utilizar una palabra más adecuada, de que se cerrara el campus y de que grupos paramilitares dispararan contra quienes resistían, solo entonces, señor presidente, usted se pronunció. Dijo que se respetaba la autonomía de la Usac, pero que no se tolerarían procesos llenos de irregularidades.
Pero, a la vista de los hechos, usted lo ha tolerado, porque no tolerarlo hubiera implicado alguna acción por su parte.
Walter Mazariegos es un criminal de cuello blanco (ya que usted no se atrever a decirlo, señor presidente, lo diré yo). Esto lo hemos ido contando en sucesivas notas y reportajes de No Ficción. Para llegar al poder se excluyó de manera arbitraria de 16 de los 21 cuerpos electorales de oposición para asegurar una mayoría artificial en su reelección. Asumió el cargo sin contar con el finiquito legal requerido y cuenta con 17 denuncias penales por irregularidades financieras y administrativas.
Asimismo, su gestión ha capturado el Consejo Superior Universitario manteniendo cerca del 70% de los cargos con mandatos vencidos para evitar la alternancia y ha recurrido a la represión y criminalización de voces críticas, incluyendo la reciente eliminación de registros académicos de estudiantes opositores y despidos injustificados de docentes.
Seis días después de asumir su cargo, en su primera sesión del Consejo Superior Universitario (CSU), Mazariegos advirtió que aplicaría la normativa universitaria contra quienes siguieran cuestionando su elección.
Hace una semana, un grupo de estudiantes denunció que sus usuarios desaparecieron del sistema de Registro y Estadística, impidiéndoles la asignación de cursos para el segundo semestre. Unas denuncias que han continuado en los últimos días. Se estima que hay 50 alumnos afectados, todos con posturas críticas al fraude.
Hace dos días, los estudiantes afectados presentaron un memorial ante el Departamento de Registro y Estadística para exigir la restitución de sus datos. La administración de la Usac respondió con un video en el que minimizó la situación y atribuyó las fallas técnicas a la toma del campus de 2022. En términos simples, sostuvo que se trataba de un problema informático. Esa explicación es plausible; sin embargo, dadas las circunstancias, existen razones suficientes para desconfiar de la administración universitaria.
Ayer vencía el plazo que dio la Usac para recibir “personalmente” y sin representación a los alumnos afectados para solventar su situación; una medida que los colectivos estudiantiles denuncian como una táctica de hostigamiento e intimidación directa.
Además, el pasado 20 de julio, el Juzgado Octavo de Trabajo ordenó la reinstalación de ocho docentes del CUNOR (Alta Verapaz) despedidos injustificadamente por oponerse a Mazariegos, imponiendo además una multa de Q1.36 millones a la universidad por estas arbitrariedades.
También el movimiento Usac-Dire presentó denuncias ante el Ministerio Público por amenazas y persecución. Se reporta un atentado contra la docente Nadyezhda Van Tuylen, interpretado como un acto de intimidación política.
Preguntas sin respuestas claras
Después de esto, señor presidente, apareció nuevamente pronunciándose, en este caso para decir que “Ningún estudiante en Guatemala debe ser castigado o perseguido por pensar distinto”. Como decía, desde un inicio, un mensaje no muy alejado de un comunicado gris de un ente de observación internacional.
Los estudiantes se preguntan por qué no ha hecho nada hasta el momento, se preguntan también por qué Gobernación no intervino tras la represión acontecida después de la toma de usurpación de Mazariegos. Creo que a este punto, todos nos lo preguntamos.
Incluso se especuló con un pacto entre el Ejecutivo y la USAC para la toma de posesión de Mazariegos. Yo, realmente, no lo creo, no creo que usted, señor presidente, haya estado de acuerdo con que Mazariegos llegara al poder, pero a este punto sí me pregunto por qué no han hecho nada para impedirlo.
La misma pregunta le hicieron esta semana Juan Luis Font a la vicepresidente Karin Herrera en el programa ConCriterio, después de unas respuestas igual de anodinas que las del presidente, en la que ella solo dejaba ver que las acciones para impedir el fraude no estaban dentro de sus funciones, Font terminó diciéndole con el tono un poco alterado: “perdone que se lo diga pero siento que tienen miedo usted y el presidente si quiera a referirse al caso de la Universidad de San Carlos. Pareciera como si fuera la Corte de Constitucionalidad lo que los amedrenta”. Karin Herrera respondió que no tenía miedo pero que lo sentía mucho y que tenía que continuar con sus funciones, y que no quería polarizar más.
Usted es el presidente del país, electo por la mayoría de las guatemaltecas y guatemaltecos y tiene cierto poder, no cierto poder, tiene bastante poder y además de poder tiene mucha responsabilidad. Y desde el total conocimiento de causa que le da su cargo, y de no es un observador, debe saber lo importante que es la universidad pública para el futuro del país. Debe saber, además, que Mazariegos no es sólo la USAC, que por el pervertido proceso de las comisiones de postulación, y por las universidades falsas creadas para influir en este proceso y vinculadas a él, y porque la Corte de Constitucionalidad ya lo defendió, ser un observador pone en riesgo las elecciones del próximo año.