Una postal sobre impunidad, violencia y maternidad forzada en contra las niñas y adolescentes en Guatemala.
En la imagen salía un rollo de papel higiénico, una bolsa de algodón, un bote de alcohol etílico, una jeringa, tijeras y un cortaúñas.
Piensas que tal vez todo fue parte de un experimento escolar o de una extracción de una uña encarnada. Pero no. Esos fueron los utensilios que usó un hombre de 55 años para practicar una “cesárea” a su hija de 19, quien falleció después de la intervención. El hombre abogaba que su hija tenía algo adentro, un demonio o algo así. ¿Por qué una joven de 19 años está embarazada? ¿Por qué su papá no quiso llevarla a un Hospital? ¿Quién era el padre de ese bebé?
El demonio, nunca ha estado adentro, siempre ha estado en otro lugar. El demonio es una realidad social, en donde las niñas y adolescentes son abusadas y obligadas a ser madres, aunque eso les cueste la vida. En Guatemala cada día 6 niñas menores de 14 años son obligadas a ser “madres” y cerca del 18% de los nacimientos registrados tienen por madre a una adolescente.
El demonio es la violencia sexual, el demonio es la maternidad forzada. El demonio no tiene cuernos ni colmillos; tiene un cortaúñas, tiene impunidad, tiene un sistema entero a su favor. El demonio es más grande que las niñas. El demonio castiga y mata a niñas y a adolescentes en Guatemala.
