NARRATIVA – INVESTIGACIÓN – DATOS

El exfiscal de la FECI, Juan Francisco Sandoval, saluda desde el balcón de la Procuraduría de Derechos Humanos a personas que manifiestan en su apoyo luego de haber sido destituido por Consuelo Porras el 23 de julio de 2021. Foto/Edwin Bercián

Exiliados: Guatemala será un país mejor cuando vuelvan

En el newsletter de esta semana hablamos de los operadores de justicia exiliados de Guatemala, de las condiciones que exigen para volver y de por qué su regreso haría del país un lugar mejor. Y lo hacemos a través de una historia del Quijote que recuerda a lo ocurrido tras la salida de la CICIG.

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Hoy vengo a hablar del Quijote de la Mancha. Porque así como hay una escena de los Simpson para cada cosa que pasa, también hay un capítulo del Quijote. En este caso, uno de ellos me recordó a la CICIG y a los operadores de justicia exiliados de Guatemala. 

Hace una semana se publicó el informe La verdad del exilio. Ética, criminalización y lucha por la justicia en Guatemala (2014-2025), que recoge el testimonio de 132 personas exiliadas después de la escalada de represalias contra operadores de justicia y defensores de derechos humanos que siguió a la expulsión de la CICIG del país. Y recordé el capítulo del Quijote que quiero traer a colación.

En el capítulo cuatro, el Quijote se encuentra con Andrés, un joven de 15 años amarrado a un árbol, mientras su patrón, Juan Haldudo, lo está azotando. El Quijote, que hace poco ha decidido emprender sus aventuras como caballero andante, decide intervenir.

Le pregunta a Andrés sobre lo sucedido y este le dice que, tras haber protestado porque su patrón llevaba varios jornales sin pagarle, lo había amarrado a un árbol para darle una paliza.

En ese momento, el Quijote, por el poder que le confiere su armadura y su rango de caballero, decide obligar al patrón a que suelte a Andrés y a que le pague los nueve meses de jornal que le debe. El patrón libera al adolescente y el Quijote se va feliz y orgulloso por haber impartido justicia.

Pero un tiempo después, el Quijote se volvió a encontrar con Andrés. Este le contó que ese día, al marcharse, su patrón volvió a atarlo y le dio una paliza tan fuerte que le dejó recuperándose en el hospital, mientras se reía y se burlaba de la intromisión del Quijote.

Estos capítulos me han recordado en varias ocasiones lo sucedido con los operadores de justicia tras la salida de la CICIG de Guatemala. Me imaginaba a Iván Velásquez montado en su caballo, impartiendo justicia, y obligando a los patrones a pagar a sus jornaleros. Y después de su salida de Guatemala, a los jornaleros siendo vapuleados por el patrón. 

Esta semana, estos jornaleros, los que lograron escapar después de su vapuleada, después de un tiempo recuperándose en el hospital o escondidos en el bosque, presentaron un extenso informe bajo el lema “Nos verán volver”, en el que, por un lado, se describe la situación que les llevó al exilio y, por otro, exigen una serie de condiciones para poder regresar.

La situación que les llevó al exilio

El informe comienza relatando los motivos que llevaron a operadores de justicia y defensores de derechos humanos a salir de Guatemala. Unos exilios que tuvieron su pico entre 2019 y 2023, después de la era dorada contra la impunidad, protagonizada por la CICIG y el MP desde que salió a la luz el caso La Línea en 2015.

Y continúa con la brutal paliza que llevó a Andrés al hospital, que sería todo lo que sucedió después, cuando ya se marchó el Quijote por los bosques y se quedó de nuevo el patrón con el jornalero: el secuestro de la justicia, la captura del Estado, la criminalización, las violaciones al debido proceso, las detenciones arbitrarias y, finalmente, las salidas al exilio.

Este documento pone además números a esta vapuleada. Detrás de los 132 testimonios —de los cuales el 35 % huyó a Estados Unidos, el 33 % a México y el 9 % a Costa Rica— hay un dato que llama la atención: el 80 % de las personas exiliadas del sector justicia y la CICIG son mujeres. Las jornaleras, para sorpresa de nadie, parecen haber sido golpeadas con más fuerza.

Además, se describe cómo el “pacto de corruptos” diseñó una “estrategia de espejo”: usó las mismas leyes anticorrupción y utilizó los delitos de “asociación ilícita” o “terrorismo” para meter a la cárcel a estudiantes, defensores y autoridades indígenas, atrapándolos en el limbo de la reserva judicial y suspendiendo el 48 % de las audiencias para que la prisión preventiva fuera ya su condena.

El informe también documenta cómo la estrategia de criminalización y violencia no solo se quedó en los tribunales, sino que se trasladó a las redes sociales con netcenters como “YesMaster” o “Panel Blanca”, que usaron violencia sexual y misógina para deshumanizar a las operadoras de justicia. Algo que yo misma he sufrido en carne propia. Nunca olvidaré ese mensaje en el que alguien me puso: “Te voy a coger hasta que acabes gritando ‘no hubo genocidio’”.

Ahora, después de su recuperación y tras la salida de Consuelo Porras del Ministerio Público, los exiliados están listos para emprender el camino de regreso a casa. Pero primero tienen varias condiciones. 

Condiciones de los exiliados para el regreso

En primer lugar, tal como recoge el documento y como han expresado en las conferencias de prensa realizadas, los exiliados y exiliadas piden que el Estado se disculpe oficialmente.

También piden una descriminalización técnica: recomiendan que el nuevo fiscal general, Gabriel García Luna, revise de oficio las carpetas de investigación, pida levantar reservas, revoque las órdenes de captura ilegales y suspenda las alertas rojas de Interpol.

Además, solicitan un mecanismo de acompañamiento y recomiendan a la Comisión Presidencial por la Paz y los Derechos Humanos (COPADEH) coordinar la reinserción laboral de los destituidos, garantizar el acceso a la salud mental, otorgar becas de estudio para sus hijos y establecer mecanismos robustos para la protección de periodistas independientes y defensores de derechos humanos.

El viernes 14 de agosto de 2026, el presidente Bernardo Arévalo recibió formalmente el informe en el Palacio Nacional de la Cultura y anunció tres acciones concretas. Por un lado, anunció la creación de un mecanismo interinstitucional de atención y acompañamiento dentro de la COPADEH para diseñar e implementar de inmediato un plan de retorno seguro y digno para los exiliados que decidan volver. Además, ofreció coordinar acciones con las instituciones de justicia para poner fin a la instrumentalización de los procesos penales. Y, por último, anunció el fortalecimiento de los mecanismos institucionales para evitar los abusos judiciales contra defensores, periodistas y operadores de justicia.

Guatemala sería un país mejor si volvierais

No Ficción se creó en 2018, casi al tiempo que Jimmy Morales expulsó a Don Quijote de Guatemala, casi al tiempo que el patrón, Juan Haldudo, retomó con fuerza la venganza contra los operadores de justicia. Durante este tiempo, hemos documentado los dolorosos casos espurios y los exilios de los protagonistas de la lucha contra la impunidad. El de Thelma Aldana, el del día que Juan Francisco Sandoval se tuvo que marchar del país en la madrugada con una maleta después de que la fiscal Consuelo Porras lo destituyera, la encarcelación de Aníbal Argüello y Foppa. Hemos cubierto la salida de Erika Aifán, y la del juez Miguel Ángel Gálvez. Y también el caso que obligó a salir del país a la periodista Michelle Mendoza y a Andrea Ixchiu, entre otros.

Pero antes de eso, los reporteros de No Ficción cubrimos el gran trabajo que hicieron todas estas personas en los diferentes entes de justicia: las investigaciones de la CICIG y la labor de Claudia Paz y Paz. El podcast y los reportajes que recoge el especial El Experimento son una prueba de ello. 

Hace poco, entrevisté a Paz y Paz y confirmé lo que muchos ya sabemos: que es una de las figuras más destacables de la Guatemala reciente. Ella me dijo que el principal problema en la actualidad en el Ministerio Público es que “quienes eran buenos fiscales, quienes hacían grandes investigaciones, quienes llevaban los casos de gran corrupción, o también los casos de graves violaciones a derechos humanos, fueron destituidos”. Y no solo eso, sino que, como ella, muchos se tuvieron que exiliar de Guatemala.

Guatemala será un país infinitamente mejor cuando los exiliados y las exiliadas vuelvan. La justicia, la investigación penal, la política, la defensa de los derechos humanos y el periodismo serán mejores cuando por fin se den las condiciones para que puedan regresar.

Cuando Claudia Paz y Paz vuelva. Y Erika Aifán vuelva y Miguel Ángel Gálvez y Claudia Escobar puedan regresar. Cuando Juan Francisco Sandoval vuelva y Aníbal Argüello vuelva y Arturo Aguilar vuelva. Cuando Lucía Escobar vuelva y Andrea Ixchiú vuelva y Michelle Mendoza y Juan Luis Font puedan regresar. Menciono solo a algunos, a quienes, por un caso o por otro, yo llevo más cerca de mi corazón. Pero son cientos. El informe entrevistó a 132 personas que, definitivamente, harán de Guatemala un país mejor cuando regresen.

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