NARRATIVA – INVESTIGACIÓN – DATOS

Un estudiante opositor a Walter Mazariegos resguarda la entrada de la universidad de San Carlos, luego de permanecer cerrada por grupos afines al rector. Foto/Edwin Bercián

El silencio marcó al movimiento estudiantil de la USAC ante la reelección de Mazariegos

Los antes beligerantes Asociación de Estudiantes Universitarios y el Honorable Comité de Huelga fueron poco más que espectadores de un proceso plagado de vicios que terminó con la reelección de Walter Mazariegos como rector de la Universidad de San Carlos y que excluyó a los sectores de oposición que proponían el rescate de la única universidad pública de Guatemala.

Cuando se acercaba la Semana Santa y también el momento en que se definiría si Walter Mazariegos sería elegido para un segundo mandato como rector de la Universidad de San Carlos (USAC), se gestaba una coincidencia que favorecería los intereses del funcionario y que supondría un golpe para quienes intentaban derrotarlo desde movimientos que integraban docentes, estudiantes y profesionales con un discurso que promulgaba el rescate de la única universidad pública de Guatemala: los encapuchados del centenario Honorable Comité de Huelga organizaban la ocupación de las instalaciones de la universidad, y las autoridades universitarias emitirían un pronunciamiento para justificar el cierre del centro de estudios.

El cierre de la USAC durante los días previos a la fecha programada para la elección golpeó las pretensiones de movimientos de oposición a Mazariegos que se quedaron sin campo dónde cerrar una campaña que hasta la tercera semana de marzo parecía augurarles éxitos: habían ganado una mayoría abrumadora en los organismos electorales que definirían quién se convertiría en rector para el período 2026-2030.

En esos días de cierre, además, el proceso electoral pasó por la acreditación de los cuerpos electorales, y allí fue cuando las autoridades universitarias negaron las credenciales a la mayoría de los organismos contrarios a Mazariegos. Así fue cómo el pasado 8 de abril, Mazariegos se impuso de nuevo como rector de la USAC.

“El fraude”, como ha sido calificada la elección por los sectores agraviados por el cierre y por la exclusión en la etapa final del proceso, se vislumbraba desde semanas antes, cuando comenzaron los obstáculos para la inscripción y los plazos reducidos para los cuerpos electorales. A esas dificultades se sumó la decisión del Honorable Comité de Huelga de Todos los Dolores, un organismo derivado de la Asociación de Estudiantes Universitarios, de tomarse las instalaciones de la USAC durante la última semana de marzo.

“El día de hoy como Honorable Comité de Huelga de Todos los Dolores del pueblo de Guatemala nos apersonamos a los ingresos de la Universidad de San Carlos (…) para suspender completamente todas las actividades en el campus central. Esto en coordinación con los compañeros de los cuatro puntos cardinales de nuestra nación que también han tomado como acción la toma de los centros universitarios para poder realizar esta centenaria tradición”, dijo uno de los miembros del Comité vestido de negro y con el rostro cubierto, según un video difundido por diario La Hora.

En una de las puertas de acceso a la universidad se leía en una manta: “Suspensión de actividades generales por semana huelguera los esperamos en el centenario de la velada teatral”. La Huelga de Dolores es el desfile bufo de la USAC que recorre las calles del Centro Histórico de la zona 1 desde hace más de 100 años. 

Un estudiante apaga el fuego causado al lograr abrir las puertas de la universidad de San Carlos de Guatemala, tomada por grupos afines a Walter Mazariegos. Foto/Edwin Bercián

Así que la universidad quedó cerrada la noche del martes 24 de marzo por un grupo de varios encapuchados que fueron comandados por los del “Honorable”, como suele llamársele a ese comité. 

Al día siguiente, apenas a las 6:56 a.m., la USAC publicó un comunicado en sus redes sociales para informar que avalaban la ocupación y que las labores académicas y administrativas se desarrollarían por medio de la modalidad de teletrabajo.

“La Universidad reconoce el valor histórico у cultural de la Huelga de Dolores como parte de las tradiciones universitarias y del país (…) Las autoridades universitarias han iniciado gestiones de diálogo orientadas a la apertura del campus, como vía para la solución de cualquier situación que afecte el normal funcionamiento de la institución”, indicó el pronunciamiento.

Una nota publicada el 26 de marzo por Prensa Comunitaria mostró que la USAC ya había considerado el cierre del campus central en la etapa más crítica del proceso electoral interno. Un oficio interno girado el 23 de marzo recomendaba el cierre del campus central durante cuatro meses por trabajos de ampliación del campus central. Hasta entonces la USAC no había informado sobre eso en sus redes oficiales, pero los sectores opuestos a Mazariegos leyeron aquello como una maniobra para restarles posibilidades de triunfo.

Aquel cierre y la ausencia de crítica no solo a la búsqueda de un segundo mandato por parte de un cuestionado Mazariegos, sino también a un proceso diseñado para impedir igualdad de condiciones de competición para la oposición, fueron el sello definitivo con que tanto el Comité de Huelga como la AEU quedaron reducidos a meros espectadores de una lucha en la que el competidor a cargo de organizar la contienda impuso las reglas con todas sus ventajas.

Un desfile que no incomoda

Las fotografías y los videos que quedaron como archivo en las distintas redes sociales de medios de comunicación y de particulares muestran un desfile raquítico que inició su recorrido cinco horas más tarde de lo habitual compuesto por carrozas decoradas con piñatas, mantas o figuras en 3D; buses, con uno que otro cartel, y un par de comparsas (grupos de baile). 

En medio de todo esto, no pasaba inadvertido el grupo de reyes feos e integrantes de Orden del Honorable Comité de Huelga de Todos los Dolores, estos últimos, caminaban con los rostros cubiertos y túnicas negras portando bates y palos. 

Según las imágenes revisadas para esta nota, en el canal de Fredi Palencia en Realidades 7 de YouTube, no hubo una participación masiva de estudiantes como en años anteriores y la crítica política como los reclamos populares, que por 128 años fueron característicos de esta actividad, este año estuvieron prácticamente ausentes.

Los mensajes se enfocaron contra el presidente, Bernardo Arévalo, el aumento al precio de los combustibles, críticas al Ministerio de Educación, al diputado Samuel Pérez, y a Donald Trump, mandatario de Estados Unidos. 

Decenas de estudiantes participan en la Huelga de Dolores el 27 de marzo de 2026 en la ciudad de Guatemala. Foto/Emisoras Unidas
Decenas de estudiantes participan en la Huelga de Dolores el 27 de marzo de 2026 en la ciudad de Guatemala. Foto/Emisoras Unidas

A pesar de la coyuntura política y nacional del país, en la que por las elecciones de segundo grado Guatemala se juega en 2026 el futuro del sistema de justicia, los sancarlistas no criticaron ni al rector Mazariegos, ni a las instituciones de justicia, ni a los diputados de oposición y no se mencionó ningún caso de corrupción develado en los últimos meses por medio de investigaciones de prensa. Ni mucho menos mencionaron la contienda por la integración de la Corte de la Constitucionalidad, el Tribunal Supremo Electoral y el Ministerio Público.

Segundo cierre a cargo del Honorable

A las 5 de la tarde del domingo 5 de abril, llegó la convocatoria de uno de los subcomités de Huelga de Dolores, afín al Honorable Comité de Huelga, convocando para la toma del día siguiente. En la USAC cada unidad académica tanto del campus central como de los centros universitarios departamentales hay subcomités o comités de huelga, pero el Honorable Comité de Huelga es el que suele estar a cargo de las actividades “huelgueras” y ser el principal portavoz de ese movimiento. 

“Azules, arrancamos desde las 5:00 a.m. (…) Punto de ingreso: entrada por el lado del periférico. Indicaciones importantes: se activa completamente de negro, no playeras de comunicación, solo distintivos de orden, nada de colores azules, llevar capucha negra o pasamontaña”, se leía en el mensaje enviado a estudiantes de la Escuela de Ciencias de la Comunicación al que tuvo acceso este medio.

El lunes 6 de abril, al volver de la Semana Santa y a solo dos días de la elección de rector, el campus central amaneció cerrado y tomado por estudiantes con los rostros cubiertos con pañuelos o pasamontañas, algunos de ellos vestidos con las características túnicas negras que distingue al Honorable Comité de Huelga. 

La toma de las instalaciones se debió, según explicó uno de los líderes a Tv Azteca, al alza de los combustibles. “Por el momento es indefinido (el cierre). No tenemos una hora específica, ni un momento para poder quitar los piquetes, pero acá vamos a permanecer el tiempo que sea necesario”, declaró el encapuchado. 

Para quienes desde sectores estudiantiles, docentes y profesionales estaban intentando reemplazar a Mazariegos como parte de lo que consideran un rescate de la universidad pública guatemalteca, el cierre de las instalaciones les impedía coordinar e implementar sus esfuerzos a menos de 48 horas de las elecciones.

https://www.facebook.com/AztecaGuatemalaOficial/videos/991646920175647

El objetivo de la ocupación de la USAC, comentó el dirigente de los encapuchados, era instalar una mesa de diálogo o mesa técnica para presentar propuestas sobre el tema. Objetivo que no se volvió a mencionar en los siguientes días.

Una hora después de las declaraciones del encapuchado, 8:12 am, la Usac publicó un comunicado en sus redes sociales en el que pedía al grupo que tomó las instalaciones respetar la libre locomoción y a la comunidad universitaria mantener la calma y actuar con responsabilidad. 

“Las personas que mantienen las instalaciones del campus central cerradas, que, fundamentados en la autonomía universitaria, se sirvan privilegiar el diálogo y la búsqueda de soluciones pacíficas en beneficio del pueblo de Guatemala”, indicaba el comunicado.

Las autoridades universitarias aseguraron que las actividades académicas y laborales continuaban de manera virtual, según lo dispuesto por el Consejo Superior Universitario (CSU) previa coordinación con la Dirección General de Administración, DIGA. 

En las siguientes horas del cierre varios estudiantes llegaron a los dos accesos de la universidad para pedir que se abrieran las instalaciones, pues sospechaban que era otra maniobra de Mazariegos fraguada ante la inminente elección y dado que los organismos electorales nombrados en las semanas previas ponían al rector en clara desventaja, porque la mayoría habían sido ganados por movimientos disidentes.
 

Los encapuchados, que habían colocado cadenas, candados y obstáculos detrás de las puertas y que estaban armados con palos y tubos, recibieron a un grupo de estudiantes con insultos, piedras y objetos explosivos. 

Otro grupo, que procuraba ingresar por el acceso desde el Anillo Periférico,  intentaba derribar las puertas y sus integrantes gritaban consignas como “¡La USAC no se vende, se defiende!” y “¡Vendidos!”

En videos que circularon en redes sociales se observó a agentes de seguridad de la USAC que conversaban tranquilamente al lado de los encapuchados de negro, mientras presenciaban con indiferencia el enfrentamiento. 

Estudiantes pegan consignas en contra del cierre de la universidad de San Carlos por parte de grupos afines a Walter Mazariegos. Foto/Edwin Bercián
Estudiantes pegan consignas en contra del cierre de la universidad de San Carlos por parte de grupos afines a Walter Mazariegos. Foto/Edwin Bercián

Al día siguiente, 7 de abril, la tensión aumentó en el campus cuando por fin un grupo de estudiantes que exigían la apertura de la universidad derribó los portones con un picop.  

Solo así los encapuchados que habían tomado las instalaciones desaparecieron. La última publicación registrada en la cuenta de Facebook del “Honorable Comité de Huelga Oficial” fue del 26 de marzo, cuando felicitaron a la Escuela Superior de Arte por haber ganado la Chabela de Oro de la Velada Teatral en su Centenario.

https://www.facebook.com/share/p/1HAUoLt14c

Desde entonces han permanecido en silencio, sin apoyar a los colectivos que protestan afuera de la universidad y sin pronunciarse pública y oficialmente ante la manera en la que el rector obtuvo la reelección. No-Ficción contactó al Honorable Comité de Huelga por medio de su página de Facebook, pero al cierre de esta nota no habían respondido.

La AEU y el miedo a la persecución 

La Asociación de Estudiantes Universitarios “Oliverio Castañeda De León” (AEU) también ha sido poco menos que un fantasma frente a la renovación del mandato de Mazariegos. Con un historial reciente de acompañamiento a luchas ciudadanas contra la corrupción y la impunidad, la AEU también tiene un currículo de participación en luchas contra las dictaduras durante el siglo XX.

Esta vez, cuando estaba en juego un cargo que Mazariegos ha sabido usar para incidir en la construcción de un sistema de justicia que criminaliza con criterio político y que ha favorecido la impunidad, los integrantes de la AEU hicieron algo más que ser indiferentes: votaron en una asamblea celebrada el domingo 19 de abril para que los integrantes de Estudiantes Independientes en Resistencia levantaran el campamento donde dormían afuera del campus en protesta contra un rector al que consideran ilegítimo. 

Algunos atribuyen la pasividad de la AEU al temor por la persecución y criminalización que hace cuatro años la rectoría y el MP desataron en contra de 90 personas, entre docentes, trabajadores y estudiantes de la USAC que en 2022 se rebelaron en la primera elección de Walter Mazariegos. 

La AEU ha estado acéfala desde 2021, y el intento por reorganizarla en 2022 coincidió con las irregularidades de aquel proceso y se frustró la elección de una nueva secretaría general.

En esa ocasión la toma de las instalaciones duró cinco meses y tuvo como resultado el denominado caso “Toma de la USAC: Botín político” que dejó seis capturados entre docentes, estudiantes y una excandidata a diputada. Además, se giraron otras 27 órdenes de detención y la Fiscalía solicitó el retiro del privilegio de antejuicio al presidente Arévalo y a la vicepresidenta Karin Herrera. 

Por eso, esta vez la Asociación decidió que sólo apoyaría los pronunciamientos y las convocatorias a paros y plantones que surjan de otros colectivos estudiantiles, pues muchos de ellos están “temerosos” de lo que pueda pasarles si las autoridades los identifican. 

“Y sí, sé que no hay una convocatoria particular de la AEU, pero hemos buscado articular con los demás colectivos, asociaciones y estudiantes que aún no han encontrado su espacio en uno de estos o que no tienen asociación para poder mantener vivos los distintos espacios de resistencia”, reconoció Byron García, secretario general de la comisión transitoria de la AEU. 

La virtualidad y la nueva generación de estudiantes de primer ingreso es otro factor que consideran que afecta la articulación del movimiento. Tanto Lenina García, secretaria de la AEU entre 2017 y 2019, como Julia Silvestre, socióloga feminista, coinciden en que la pandemia de covid-19 que obligó a todos a tomar clases virtuales en 2020 incidió en el comportamiento de los jóvenes que perdieron el contacto social en las aulas. 

Pero lo que empeoró la dinámica fue cuando el Consejo Superior Universitario decidió que debido a la toma del campus en 2022 la virtualidad continuaría y la extendieron hasta enero de 2024.

Estudiantes participan en una marcha por el día de la Revolución el 20 de octubre de 2022. Foto/Edwin Bercián

“Ahora nos encontramos con generaciones de jóvenes cuya vida estudiantil en los últimos cinco o seis años ha sido a través de sesiones de Zoom y de conversaciones en redes sociales y se les ha despojado de los espacios físicos donde antes se gestaba orgánicamente el movimiento estudiantil”, dijo Silvestre. 

La socióloga explicó que verlos actuando diferente a sus antecesores (de las gestas revolucionarias) y que estén moviéndose más en redes sociales no es nada nuevo, y es también de las estrategias de contrainsurgencia para sofocar un movimiento emergente después de la recuperación de la AEU en 2017 porque la criminalización ha sido violenta y feroz contra jóvenes que apenas están empezando su vida adulta. 

En enero de 2024, la universidad abrió sus puertas y se reiniciaron las clases presenciales, aunque no para todos, porque cada facultad y escuela mantuvo hasta inicios de 2026 a los estudiantes de primer ingreso en régimen presencial, pero a los más antiguos en sistema virtual.

AEU y la pugna con los colectivos 

Byron García precisó que tres actividades de protesta contra la reelección de Mazariegos han sido convocadas y organizadas por otros colectivos, no por la AEU. Se refiere a la vigilia del martes 7, en la víspera de la elección, a la manifestación del miércoles 8 en la Antigua Guatemala frente al Hotel Santo Domingo, donde a puerta cerrada se celebró la elección, y el plantón que se ha mantenido desde entonces afuera del campus central. 

Un día antes del Viernes de Dolores, el Movimiento Estudiantil por la Defensa de la Voluntad Sancarlista y la Autonomía Universitaria emitió un comunicado en el que denunciaba las actuaciones de Walter Mazariegos y del CSU, rechazaba la acreditación selectiva y arbitraria de los cuerpos electorales afines, y exigía la acreditación inmediata de los electores de oposición mientras pedía a la comunidad internacional vigilar el proceso electoral. 

El documento incluyó los logotipos de 28 organizaciones, 27 de las cuales eran colectivos estudiantiles. Byron García comenta que eso se debe a que ahora hay más personas interesadas en organizarse que hace cuatro años, porque muchos no se sienten representados por los grupos históricamente establecidos como la AEU, el Honorable Comité de Huelga o las asociaciones de cada unidad académica. 

Un estudiante opositor a Walter Mazariegos resguarda la entrada de la universidad de San Carlos, luego de permanecer cerrada por grupos afines al rector. Foto/Edwin Bercián
Un estudiante opositor a Walter Mazariegos resguarda la entrada de la universidad de San Carlos, luego de permanecer cerrada por grupos afines al rector. Foto/Edwin Bercián

“Creo que es muy saludable que no todos pensemos igual o que no estemos de acuerdo con las acciones de todos, pero sí tenemos un mismo enemigo y creo que esto suma más frentes de ataque. (…) Algunos quizás preferían acciones más contundentes que el historial de la protesta pacífica… Esa es de las principales discrepancias, la beligerancia de las acciones que se toman y el discurso porque hay diversas lecturas del panorama y lo que se debería hacer”, comenta Byron García, el representante de la AEU.

El miércoles 15 de abril, una semana después de la reelección de Mazariegos, los Estudiantes Independientes en Resistencia, que habían montado un campamento en uno de los accesos de la USAC, publicaron un comunicado para denunciar que la municipalidad capitalina los “agredió” rociándoles agua, en el que incluyeron su distanciamiento respecto de la AEU.

”Desconocemos a la Asociación de Estudiantes Universitarios (AEU), las asociaciones de estudiantes de las distintas unidades académicas, colectivos con fines políticos y Honorables Comités de Huelga. Esta decisión responde a la falta de apoyo y compromiso que han mostrado con quienes mantenemos el plantón pacífico, señalando puntualmente que han manifestado su interés en levantar este lugar de resistencia digna y comprometida con la defensa de la autonomía universitaria”, señalaron en el documento. 

Hamilton Chang, estudiante universitario e integrante de la Resistencia contó a este medio que la AEU llegó al campamento el domingo por la noche para sugerirles que levantaran el plantón porque esa manera de protesta no era útil. Eso generó un rompimiento en el Movimiento que ya había comenzado a articularse con grupos de los centros universitarios regionales que planeaban llegar a la ciudad para apoyarlos. 

“Se ha notado que la AEU desde que está con la (comisión) transitoria buscan espacios que ya están organizados para después solo llegar a liderar. Ellos hacen sus asambleas sin informar a los estudiantes sobre los temas”, dijo Chang.

Estudiantes logran abrir la entrada principal de la Usac luego de permanecer cerrada por grupos afines a Walter Mazariegos el 7 de abril de 2026. Foto/Edwin Bercián

El estudiante también señaló que hay luchas de protagonismo con los “influencer o tiktokers” que buscan figurar como defensores de la USAC con el objetivo de posicionarse como candidatos jóvenes a diputaciones con el partido en creación Raíces para las próximas elecciones. 

Los días que la Resistencia durmió en las carpas afuera de la universidad llegaron drones que salían de la USAC a sobrevolar el lugar.

Otros universitarios entrevistados bajo condición de anonimato comentaron que se sienten decepcionados y desesperanzados por la situación del movimiento estudiantil en general ya que creen posible un contubernio entre el Honorable Comité de Huelga y la rectoría para mantenerse en silencio y actuar como grupo de choque cuando así lo requieren las autoridades, más el debilitamiento que desde hace 36 años vive la AEU. Eso, según ellos, los ha dejado sin líderes en la universidad.

Algunos todavía le apuestan a los nuevos colectivos, pero reconocen que deben cambiar el modelo de articulación política y adaptarlo a la nueva generación. 

Mientras, los estudiantes programaban un festival de K-Pop contra el fraude, encuentros culturales y académicos, proyección de películas, cortos y documentales, entre otras actividades pacíficas. Walter Mazariegos terminó la semana tras la reelección consolidando su poder en la rectoría después de que el CSU aprobara por mayoría la elección del pasado 8 de abril, a pesar de los cuestionamientos de manipulación de los electores. 

El plantón afuera de la universidad lo recogieron los mismos estudiantes y eso sólo provocó más división de la que ya tenían, pero efervescencia y descontento hay. Tras la reelección de Mazariegos, asociaciones y grupos de sancarlistas han protestado contra el rector en al menos nueve departamentos del país.

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