NARRATIVA – INVESTIGACIÓN – DATOS

*Jennifer sostiene una entrevista en Carchá con personal de Plan International. Foto/Edwin Bercián

Somos más que una postal

El 5 de septiembre, Día Internacional de la Mujer Indígena, es una fecha para reconocer el papel que tienen en Guatemala. Ellas visten la indumentaria, hablan los idiomas y resguardan conocimientos transmitidos de generación en generación. Una mujer indígena es mucho más que aquello que representa. También es sujeta de derecho, de conocimiento y de decisión.

¿Qué pasa si dejamos de mirar a las mujeres indígenas solamente como una representación de la cultura y empezamos a preguntarnos quiénes son más allá de lo que podemos ver?}

*Jennifer sostiene una entrevista en Carchá con personal de Plan International. Foto/Edwin Bercián
*Jennifer sostiene una entrevista en Carchá con personal de Plan International. Foto/Edwin Bercián

Para las mujeres indígenas, la identidad se construye a partir de distintos elementos: el idioma, el territorio, la historia, los conocimientos, las formas de organización y las prácticas que se transmiten entre generaciones. 

La identidad también influye en cómo se posicionan y cómo son reconocidas en la vida política, académica, económica y social. Por eso, hablar de identidad no debería quedarse en reconocer que Guatemala es un país diverso.

La diversidad también implica reconocer derechos.

Decenas de mujeres indígenas durante una manifestación por el Día Internacional de la Mujer. Foto/Edwin Bercián
Decenas de mujeres indígenas durante una manifestación por el Día Internacional de la Mujer. Foto/Edwin Bercián

En Guatemala existen 22 idiomas mayas, además del Xinka y el Garífuna.

Para muchas mujeres indígenas, hablar su idioma es parte de su identidad. El problema no es que una mujer hable un idioma indígena. El problema es cuando las instituciones no están preparadas para escucharlas. 

También han llevado su identidad a espacios donde durante mucho tiempo no estuvieron representadas: escritoras, antropólogas, sociólogas, médicos, investigadoras, académicas…

Su identidad no les impide ocupar otros espacios. También los transforma.

Antropóloga Aura Cumes:

“Cuando piensan que los pueblos indígenas u originarios no pensamos, realmente forma parte de la mirada colonial que otra vez nos ve solo como aquellos que hacen con su cuerpo, pero no con la cabeza. Una terrible separación, pero nosotros vemos en los códices, en el Popol Vuh, en el Memorial de Sololá, en el Chilam Balam… ahí hay una generación de pensamiento. Nuestros antecesores, antecesoras, siempre han pensado, porque pensar es importante para existir. Toda persona que se pregunte «¿por qué existo?», «¿por qué esto es así y no de otra manera?», «¿por qué tiene que haber formas de dominación?», «¿por qué no puedo vivir de otra manera?», está buscando transformar su realidad. Todo aquel que cuestiona su realidad para transformar está haciendo una acción política importante; está pensando y está haciendo. Y eso es un poco de lo que nosotros queremos. 

Comunicadora Ana Margarita Chén: 

“Nadie puede decirnos: “Te voy a quitar el idioma o el conocimiento”. En algún momento de la historia nos obligaron a dejar de hablar nuestro idioma, pero no lo hemos hecho. Seguimos en la lucha y en resistencia, diciendo: “Somos mayahablantes q’eqchi’. Seguimos reproduciendo nuestro idioma. Seguimos siendo q’eqchi”. 

Comadrona Crecencia Bamaca:

“Nosotras seguimos porque sabemos que nuestra comunidad nos necesita”, “No lo hacemos por dinero, sino por el amor a la vida y la salud de nuestras mujeres”

Tejedoras, artistas, lideresas… 

Por cada tejido hay un conocimiento, tiempo, técnica, combinación de colores, símbolos y una historia que ha pasado de generación en generación. Reconocer a las tejedoras como sujetas de derecho significa hablar de remuneración justa, protección de sus conocimientos y reconocimiento de su autoría.

Artista Angélica Serech:

“Una de las razones por las cuales yo me encontré en los hilos fue porque entendí que en los hilos podía hablar con mi propia voz y expresar aquello que en palabras no podía. Cuando inicié era una persona muy tímida y me cuesta todavía hablar de esta forma verbal. Sin embargo, creo que al pasar del tiempo los hilos me han dado fuerza y no solo me han sanado también en distintas etapas de mi vida, sino que me acompañan”.

Preparar un platillo tradicional puede contar la historia de un territorio. También se construyen formas de organización. Una preparación puede contar quiénes somos, qué cultivamos y qué heredamos.

Durante generaciones, muchas mujeres indígenas han tenido que aprender a moverse entre idiomas, instituciones y espacios que no siempre fueron pensados para ellas. 

La interculturalidad no debería significar que solo una parte tenga que adaptarse. 

También implica que el Estado, las instituciones educativas, los servicios de salud y otros espacios públicos puedan responder a la diversidad lingüística y cultural del país.

Reconocer la diversidad también significa cambiar la forma en que se prestan los servicios.

Te puede interesar

TEMAS